De la vida a la muerte: lenguas maternas

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Ahora que pensamos en la lengua materna y su legado, nos ocupamos del presente más que del pasado. A propósito, ¿Usted sabe, cuántas lenguas se hablan su país?

Para algunos expertos en estos temas, como Noam Chomsky, es posible que un niño hasta antes de los 12 años, aprenda fácilmente uno, dos o más idiomas, porque cuenta con la estructura mental innata para ello.

A pesar de que,respecto a su forma de adquisición, la propuesta es controversial; lo cierto es que la gran mayoría coincide en que la lengua materna es aquella que se asimila durante la infancia y forma uno de los instrumentos más poderosos para pensar y comunicarse.

Por otra parte, es la manera oral o escrita, mediante la cual, toda una cultura se transmite de generación en generación, sin que implique que no exista evolución o modificación.

De suerte que, su defensa fomenta el respeto a la diversidad cultural; es decir, permite comprender y aceptar que hay muchas formas de entender al mundo; el que, por cierto, es el mismo para todos.

Entre los escritores y poetas es común que desarrollen su arte, valiéndose de sus lenguas primigenias, herencia que conlleva ceder un poco o un mucho de su propia cosmovisión.

María Enriqueta Pérez Lunez, en lengua tsotsil, en su poema “Sueños”, traducido al español por ella misma, declara:

…Me veo florecer

dentro de un lago que no recuerdo,

temerosa y confundida

de un sueño que no comprendo.

Desesperadamente huyo

de los ángeles y demonios

que se baten por adueñarse de mí…

Qué lucha tan hermosa presenta la joven autora, nacida en 1981, en San Juan Chamula, Chiapas (México). Pues advierte que no comprende esta vida; ya que si bien, la vive; hay una serie de personajes que amenazan su existir: unos, buenos, y otros, malos. No obstante, ella persiste en conservar su autonomía. Entonces, se reconoce como dueña de su libre albedrío.

A esa libertad individual, suma temas que corresponden a las antiguas creencias de su comunidad; como en su poema “Luna Nueva”:


¡Morir, morirse!


dice una joven.

¡Morir, morirse!

dice una mujer de mediana edad.

¡Murámonosentonces! que la luna yace tierna.

De modo que afirma, morir es un acto connatural a cualquier mujer, sin interesar su edad. No obstante, tampoco importa, ya que el humano será abatido, aunque no sepa cuándo ocurrirá.

Sin embargo, el tiempo es eterno; por eso, se refleja en la luna, señalando un sino para ella. Tan es así que, al desmarcarse de la Tierra y del Sol, adquiere forma de una pequeña guadaña; rasgo inequívoco de que se ha pasado por los estadios que van de la vida a la muerte; interpretación propia de los tsotsiles, donde se atribuye a la mujer el don de su comprensión.

Estos conceptos de la libertad y de la muerte, absolutamente actuales, son motivo de reflexión de la literata, ensayista y poetisa Denise Desautels, nacida el 4 de de abril de 1945 en Montreal, Canada. Quien en su poema “Y tendremos hijas”, escrito en francés, comparte:

... Sena y monumentos

teoría de las nubes

variable altura del cielo filamento,

pantalla, voz y muerte anunciada todavía,

todavía no aprende a callarse lo veo,

cercano tú último semblante

cada vez más se parece a los otros

la muerte nos va pisando

los talones casi amorosa… …

lo que hace triunfar

lo esencial los relatos interminables,

mujeres mujeres sin boicoteo

heridas en negro y en blanco,

recortes texturas, fisuras, mujeres

y reconcialiaciones vienen…

En un contexto parisino, la quebequense, Desautels presenta una explicación de cómo, pese a las construcciones del hombre y de sus teorías, la muerte es ineludible para todos y ahí estriba su generosidad; pues en ella nos confundimos. Por lo tanto, lo invariable en este transcurrir de la vida a la muerte será el relato interminable de ideas y actitudes. La autora encuentra en la mujer una semejanza con el conocimiento de los hechos y del acontecimiento, siempre y cuando no se le impida el ejercicio de su actividad y de su libertad.

Ambas autoras promueven su poesía en uno de sus idiomas maternos. María Enriqueta Pérez Lunez, en tsotsil; y Denise Desautels, en francés. Con todo, las dos protegen otra de sus lenguas; para la mexicana, el español; y para la canadiénse, el inglés; ya que las dos nacieron en países donde el mutilingüísmo es lo más natural.

Empero, todos los días se pierden lenguas y todo el mundo que ellas encierran. De seguir así, terminaremos por recordarlas con tristeza, como lo dice la poetisa catalana, Imma Lopez Pavia, oriunda de Valencia, España, nacida en 1962, en su poema “Voces”:


La cadencia, el ritmo,

el timbre, el tono,

la modulación, la sonoridad,

el grado de obertura…

 

Deberíamos tener un inventario

de voces

—perdidas—

 

Guardadas, únicamente, para la nostalgia.


Reconocer a la diversidad multilingüìstica significa admitir la abundancia cultural y la posibilidad de aproximarnos a la paz.

Tal vez, por esa razón existe el Día internacional de la Lengua Materna (21 de febrero) y la necesidad de defender la caraterística humana de la multiculturalidad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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