No se equivoqué presidente, otra vez, en la relación bilateral con EE. UU.

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Este lunes 1 de marzo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, tendrá la oportunidad de reencaminar las relaciones bilaterales con su homólogo de Estados Unidos, Joseph R. Biden, y dar pasos firmes para dejar atrás su afinidad con el otrora mandatario Donald Trump, a quien le hizo de forma indirecta campaña política para reelegirse, lo defendió de la supuesta censura impuesta por empresas de redes sociales electrónicas y le hizo el trabajo sucio al contener la inmigración irregular al formar un muro virtual con la Guardia Nacional, el Ejército y el Instituto Nacional de Migración (INM).

López Obrador sostendrá una reunión virtual con el presidente demócrata y entre los temas más importantes que abordarán en la agenda se encuentran la cooperación y apoyo mutuo frente a la Covid-19, la acción climática, la recuperación económica y las causas estructurales de la migración, de acuerdo con lo revelado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, a través de la red Twitter.

Para México la principal relación en el mundo en materia comercial, política, de seguridad y migratoria es con Estados Unidos y es por ello que se deben evitar más errores como los observados en los últimos gobiernos mexicanos, primero con Enrique Peña, en cuyo mandato se tuvo la desafortunada idea de invitar al empresario a territorio mexicano para hacer campaña electoral, y luego con el dirigido por AMLO, quien en su administración cumplió con todos los caprichos del ex mandatario estadounidense a cambio de muy poco (por ejemplo, que no impusieran aranceles a nuestras exportaciones) y en demérito de los derechos humanos de cientos de miles de migrantes.

López Obrador no se puede equivocar otra vez y en la SRE entienden que existen coincidencias entre los objetivos de los dos presidentes para impulsar temas benéficos para los dos lados del Río Bravo. Los errores cometidos por el actual gobierno mexicano, como la visita a Estados Unidos para supuestamente celebrar la entrada en vigor del nuevo tratado comercial trilateral denominado T-MEC en julio de 2020 -pero que fue utilizada por Trump en su campaña de reelección-, la tardanza en reconocer el triunfo de Biden, y la defensa a ultranza de la libertad de expresión del ex presidente estadounidense que empleaba Twitter para denostar a rivales y difundir la idea de un fraude electoral y azuzar a sus seguidores a tomar el Congreso, no fueron finalmente costosos para la relación bilateral, pero nuevos tropiezos afectarían de forma negativa en temas como salud y comercio, energía, migración y seguridad.

A continuación, se indican los riesgos que existen y pueden llevar a la confrontación o a la cooperación, según las decisiones y estrategias llevadas a cabo. En materia de salud y comercio urge hacer entender a Biden que la recuperación económica y exitosa de la región norteamericana depende en buena medida de que la vacunación abarque a las poblaciones de los tres países para evitar que las cadenas de suministros se vean afectadas por más tiempo, así como el comercio fronterizo. De poco le servirá a Estados Unidos tener a todos sus ciudadanos vacunados si en México tenemos que cerrar fábricas y parar procesos ante nuevos brotes. Tampoco les conviene que los mexicanos dejen de asistir por más tiempo a sus tiendas y comercios.

El tópico energético es uno de los más riesgosos, pues mientras AMLO le apuesta al retorno de viejas glorias para incrementar la generación por medio de combustibles fósiles y en darle mayor poder a la CFE y a PEMEX por sobre las empresas privadas generadoras, Biden defiende la transición hacia energías renovables y los intereses de las empresas con inversiones a México. Sin duda, México necesita una política energética propia y soberana, pero no puede violentar tratados internacionales de los que forma parte, como el T-MEC, y tampoco se debe de dejar de lado al medio ambiente sólo para regresar a esas supuestas glorias que se tuvieron en México en las décadas de 1960 y 1970. El mundo y México cambiaron, y se necesita llegar a un punto medio que permita tener energía suficiente, menos contaminante y a precios accesibles. De poco servirá una CFE robusta si los preciso de la luz se elevan a costa de los bolsillos de la ciudadanía y de las empresas.

En cuanto a migración, se tienen que aprovechar los puntos en común para garantizar los derechos de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, y al mismo tiempo se pueden tener mecanismos de cooperación para atender la creciente emigración centroamericana con pleno respeto a los derechos humanos y explorar mecanismos de inversión, infraestructura, educación, etcétera, que generen mejores condiciones en los países expulsores. México no debe de ser más el gendarme migratorio de Estados Unidos, ni asumir las responsabilidades que le corresponden al vecino país del norte, entre ellas, ya no debemos de tener en nuestro territorio a las personas que han solicitado asilo en Estados Unidos hacinados y en ciudades peligrosas. 

Finalmente, la seguridad es otro elemento complicado, pero se debe de poner el dedo en la llaga y reiterar que Estados Unidos tiene la obligación de parar el tráfico de armas hacia nuestro país, pues está vinculado con miles de asesinatos año con año. También hay que replantear el enfoque prohibicionista en algunas de las drogas ilícitas. Dejemos de poner los muertos, porque en la Unión Americana siguen con la fiesta y hacen grandes negocios con la legalización de la mariguana.

La opinión expresada en este artículo es responsabilidad del autor y no refleja el punto de vista del Tecnológico de Monterrey. 


* Doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Profesor e investigador de tiempo completo adscrito al Centro de Relaciones Internacionales, director de la Revista de Relaciones de la UNAM y profesor de cátedra en el ITESM Puebla.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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