Pillaje al descubierto

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Adrián RUIZ


24 Mar 2021

Hospital desvalijado. Para todo son utilizadas las instalaciones del Hospital Covid de Cholula. Excepto para lo que debería servir. El director Julio Méndez y el administrador Mario Javier Villegas, tienen secuestradas las instalaciones.

La situación de la pandemia, permite abusos, pillaje y atracos. Todo con la venia de las autoridades estatales.

El mes de marzo ha sido fructífero para los ladrones. Se consumaron tres atracos millonarios, sin denuncia alguna de parte de los responsables del hospital. Lo mismo sucedió en el pasado con la desaparición del equipo de cómputo.

En los primeros días del mes en curso, se registró el robo del equipo de ventilación con valor aproximado de un millón de pesos. A pesar de que es indispensable para un hospital Covid, nadie sabe nada.

Una semana después de manera sospechosa desapareció un equipo completo de monitoreo para pacientes de TERAPIA INTENSIVA COVID con valor superior al millón y medio de pesos. La denuncia correspondiente brilló por su ausencia. El “ilusionismo" volvió a presentarse en el nosocomio.

La segunda quincena de marzo, empezó con el robo “hormiga' de instrumental médico-hospitalario. A diario se pierden utensilios. Lo extraño es que Julio y Mario lo saben pero nada hacen al respecto ¿Qué casualidad?

Los saqueos al nosocomio ocurren por la noche. El personal médico del tercer turno está amenazado por el director con el despido masivo si dicen algo.

Comentar los robos ocurridos tiene un alto costo para el personal. El director llamó a todos a su oficina para vociferar: “Lo que aquí sucede. Aquí se queda. Nadie dice nada porqué los corro. Hablo con el gobernador Barbosa, para que a ustedes los procesen y metan a la cárcel”.

Las amenazas no surten el efecto esperado. En los pasillos del hospital se comenta: “al fin de cuentas no robaron en nuestras casas. Julio y Javier, se hacen pen.. todos sabemos quiénes son los rateros. El personal de las oficinas de los dos entra y sale a todas horas. Deberían buscar en los domicilios de ambos”.

Lo grave de todo lo ocurrido desde el inicio de la actual administración es que ninguna denuncia se presenta. Los responsables alardean que nada importa porque el hospital cuenta con un seguro de cobertura amplio que opera sin necesidad de denunciar nada.

¡Dirigentes protegidos!

Reporte del Informante

Sin moral. Vino de Sonora con una mano atrás y otra adelante. Llegó con la ambición a cuestas. En base a la traición, falsedad y sobre todo malagradecido, fincó su carrera política en Puebla.

Ricardo Velázquez, hijo de un sargento militar dejó en Sonora, el ejemplo de su progenitor. Con la labia que lo caracteriza ganó la confianza de Francisco Salas Hernández, entonces dirigente estatal de la CNC.

Empezaba la década de los 90. Paco lo hizo auxiliar de la secretaría jurídica. Pronto aprendió como explotar al sector campesino. Y adivine cómo le pagó a Paco. Sí, adivinó.

A su paso por la vida la moneda del desagradecimiento llena sus bolsillos. Unos amigos de La Entrega le pagaron la maestría en Tlaxcala. Y también les pagó igual.

Mario Montero Serrano lo acercó con Mario Plutarco Marín Torres, quien lo hizo Consejero y Magistrado. Para variar a todos les pagó igual.

¿Quién sigue en su lista?

¡Sí volvió a adivinar!

 

ruizdur@hotmail.com

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