"Horizontes"

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Tere MORA GUILLÉN


01 Jun 2021

La irrupción y penetración de las redes sociales e el mundo ha marcado los primeros años del siglo XXI.

Las redes son un medio estupendo para el reencuentro entre familiares y amigos, las distancias se acortan, y se optimiza la conexión entre personas.

Hay quienes en éstos tiempo invierten horas en una red social o en una pagina para aprender un idioma, perfeccionarlo, realizar estudios de cualquier materia, hasta para encontrar el amor, localizar a personas extraviadas y trabajar, en el mejor de los casos.

Sin embargo también es cierto que la modernidad y la tecnología han propiciado que se difunda la porquería que puede haber en las mentes perversas, y las más aberrantes imágenes para denostar a una persona, corren imágenes de pornografía y las redes se utilizan también para llevar a cabo los más atroces crímenes.

Asimismo las redes son un importante vehículo para reconocer, vigilar, denunciar y opinar de forma cotidiana sobre el ejercicio del poder en todas las estructuras de la sociedad, principalmente entre los actores políticos y funcionarios.

Con el alcance que se tienen, la denuncia social con celeridad se vuelve viral, influye en la opinión pública, y en algunas naciones también las redes se han utilizado para convocar a manifestaciones sociales que han tenido grandes repercusiones.

También para las empresas, las redes son un valioso recurso para tener una mayor interacción con sus consumidores, para conocer mejor sus necesidades y saber cómo valoran sus productos y servicios.

En la actualidad todos estamos a merced de las redes sociales, nos vuelven adictos y es tal la dependencia que de ellas tenemos, que llegan a llenar un vacío de las personas para sentirse reconocidas, aceptadas y valoradas. Si a esto le sumamos el confinamiento a causa de la pandemia, se incrementan los amigos virtuales, las reuniones y clases vía zoom y otras plataformas.

El colmo, hoy día hay quienes utilizan el whatsapp hasta para despedir a un empleado, por no tener el valor, y menos aún los pantalones para dar la cara y decir adiós con respeto a una persona. Faltaba más ahora resulta que también para eso sirven las aplicaciones y nuevas tecnologías.

Qué lastima que las nuevas tecnología saquen lo peor de una sociedad como la nuestra, que deja ver los chistes de mal gusto, el vocabulario soez del pueblo de México, la falta de educación, y hasta la organización de la delincuencia organizada desde los penales.

Es lamentable la degradación de nuestra sociedad y tener que reconocer a todas luces que tiempos pasados fueron mejores, y que los valores humanos así como la dignidad de la persona deben ser prioridad. Las redes sociales debieran contribuir a enaltecer lo bueno por encima de lo malo que hay en los individuos.

tere_mora_guillen@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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