Los nuevos tiempos

  • URL copiada al portapapeles

Hace algunos lustros, la actividad política se sacudía cuando en el Partido Revolucionario Institucional se realizaban cambios en su estructura interna y más al modificar al dirigente nacional. 

Los elegidos para presidir entonces al partido monolítico eran personajes con un futuro asegurado, ya que al término de su gestión partían a los gobiernos estatales o eran incluidos en cargos de importancia dentro del gabinete presidencial.

Así transcurría el tiempo, muchos se encontraban en lista de espera para sumarse al carro de los triunfadores, donde el dirigente nacional sería la cabeza de alguna dependencia y los miembros del Comité Ejecutivo Nacional pasaban a formar parte, cuando menos, de la siguiente legislatura. 

Para presidir al PRI se requería ser cercano al afecto del Presidente de la República en turno o, cuando menos, pertenecer al equipo del candidato presidencial siguiente o de quien se creía lo sería. 

Nadie ajeno a ello se acercaba a la posibilidad de dirigir el barco cargado de candidaturas de todo tipo, ya que desde esa plataforma se elegía a los próximos gobernadores del país, los futuros senadores y diputados y en las campañas presidenciales era la cuna de los futuros miembros del gabinete. 

De ahí que la dirigencia del partido era tan importante o más que una secretaría del gabinete. No había funcionario federal o gobernador que no atendiera la llamada o petición del presidente del PRI. 

Arriba del dirigente nacional priista solamente se encontraba el Presidente de la República, quien era, finalmente, el gran dedo elector. 

Los tiempos cambiaron con la debacle priista del 2000, cuando la maquinaria enmoheció, los fierros se herrumbraron y la oxidación no permitió a la potente locomotora funcionar como en ocasiones anteriores. 

Poco antes de ello, el partido sufrió fuertes sangrías, con el éxodo de miles de militantes que fundaron un nuevo partido y le ocasionaron una que otra zancadilla, aunque la permanencia de actitudes y medidas de antaño, así como malos candidatos provocaron la caída del otrora invencible. 

Hoy el PRI bajó al tercer lugar en el escalafón de partidos considerados nacionales, tal y como lo hizo en 2006, aunque en aquel entonces mantenía más de la mitad de gubernaturas del país, con la más pequeña bancada de su historia, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. 

Hoy el PRI bajó aún más con una pequeña cuota de senadores y diputados, más reducida que la de 2006. Los gobiernos estatales están desapareciendo de los mandos priistas y se avecina unos años difíciles hacia el 2024. 

El PRI efectuó recientemente cambios en su dirigencia nacional, manteniendo al presidente del Comité Ejecutivo Nacional en su doble función de dirigente nacional y diputado federal, aunque en el CEN hizo diversos nombramientos, los que pasaron casi inadvertidos, cuando en el pasado impactaban en el ámbito político. 

Dos de esos nombramientos eran merecedores de la atención política por tratarse del secretario de Elecciones y el secretario de Operación Política. Por el primero pasaron personajes que eran considerados como los grandes alquimistas de los comicios y que hicieron historia, por el segundo era la esencia de la forma de operar en la vida diaria. 

Carlos Iriarte Mercado, un mexiquense catalogado como debajo de la media política es el nuevo titular de elecciones y Miguel Alonso Reyes, ex gobernador de Zacatecas llega a la Operación Política, sin grandes blasones ninguno de los dos. 

El cargo que, tal vea, revista más es el de representante legislativo ante el INE, el que le fue otorgado a Jorge Carlos Ramírez Marín, el único priista que ganó una senaduría de mayoría y que recientemente perdió la elección para alcalde de Mérida. Bálsamo para las heridas que le causó la pérdida del gobierno de Sinaloa a Mario Zamora es la secretaría general adjunta que le fue otorgada, al lado de otros personajes como Tonatiuh González y Enrique Martini, cuya función será no hacer nada, pero contando con título. 

Con esos personajes se ve difícil que el PRI pueda reanudar la ruta que los lleve a posicionarse nuevamente. 

                                                           ………………………. 

El nuevo alcalde de Puebla, Eduardo Rivera dio a conocer su gabinete en el que suma a priistas, panista (morenovallistas) y hasta participantes de México Libre, el partido que no se consolidó. Silvia Tanús Osorio sería la secretaria general si el cabildo la aprueba y Karina Romero ocupará la secretaría de Igualdad Sustantiva de Género, con base en la recompensa otorgada para los partidos que formaron la alianza que lo llevó al triunfo. 


Email: ramonzurita44@hotmail.com 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

  • URL copiada al portapapeles