El negocio de la verificación vehicular

El Movimiento Antorchista lo deja muy claro: no estamos en contra de la verificación.

A un sector del gobierno poblano le encoleriza la lucha contra el negocio de la verificación vehicular que encabezan varias organizaciones poblanas, porque el movimiento popular les quita la máscara de “ecologistas” que se han puesto a la fuerza y los deja ver, una vez más, como los gobernantes que no se cansan de cobrarle más impuestos a los poblanos, a quienes la crisis económica les pega duro en la mesa de la comida.

El Movimiento Antorchista lo deja muy claro: no estamos en contra de la verificación. ¡A nosotros sí nos interesa el cuidado del medio ambiente! Estamos a favor de la verificación, pero exigimos que sea gratuita y con la intervención responsable del gobierno, que ofrezca condonaciones, descuentos, apoyos directos, plazos de pago y cualesquiera otras medidas que pueda tomar para lograr que el parque vehicular del estado contamine menos y al mismo tiempo los propietarios no resulten tan afectados económicamente.

Además, para reducir los gases contaminantes en serio, el gobierno debería ponerle un alto a las empresas contaminantes. “Existe una evidente relación entre el beneficio económico y el agravio al medio ambiente”, se afirma en una nota de El Sol de Puebla del 17 de octubre de 2022, que se titula “Dan empleos en Puebla, pero alteran pureza del aire: VW, Audi y otras empresas”. Miguel Ángel Corona Jiménez, economista y doctor en Administración de Organizaciones por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “refiere que es importante conocer cuáles son las empresas que más contaminan. (…) Por ello, El Sol de Puebla realizó una exhaustiva búsqueda en el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), estudio que realiza periódicamente la Semarnat para auditar la polución que emiten las principales empresas del país. Así se descubrió que son, por lo menos, 18 las principales empresas que contribuyen al degradamiento de la calidad del aire en el estado”. Más adelante, dice la misma nota: La doctora Gabriela Pérez Castrestana, con maestría en Ecología por la Universidad Central de Venezuela y Doctora en Ciencias Ambientales por la BUAP, “refiere preocupada que, si bien existen Normas Oficiales Mexicanas (NOM) para regular la expulsión de contaminantes en las empresas, no hay ningún parámetro que determine el límite de sustancias perniciosas para la población. Esto detona una enorme amenaza para la gente que habita sobre todo en las cercanías a las fábricas, principalmente infantes, adultos mayores y personas con condiciones adversas de salud”. Urge frenar a los grandes y multimillonarios contaminadores en nuestro estado y en nuestro país. Eso le dará salud al planeta y dejará de matar a la población.

En los primeros párrafos de una nota llamada “Empresas de Puebla que más contaminan el aire; Bimbo en la lista, pero no es la primera” de El Sol de Puebla del 21 de septiembre de 2022, se dice: “Hasta 2020, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), las empresas con mayor responsabilidad sobre la contaminación atmosférica en la ciudad de Puebla fueron las metalúrgicas, automotrices, químicas, así como las de la industria de la construcción y la producción de pinturas. Con una emisión anual de 304 millones 506 mil 504 kilos de dióxido de carbono (CO2), la empresa Herramientas Stanley, también conocida como Stanley Black & Decker, que se enfoca en la producción de instrumentos industriales, fue la entidad privada más contaminante del municipio de Puebla, según reveló el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC). Además de esa empresa situada en la Zona Industrial Anexo a la Loma, la sociedad comercial denominada Metaloides S.A. de C.V., que comparte espacio en el mismo predio que el inmueble anterior, emitió, de acuerdo con la información más actualizada, 36 millones 319 mil 640 kilos de CO2. Esta organización se enfoca en el desarrollo de productos derivados del acero. A ella se le sumó Deacero, sólo que en este caso fueron 1 millón 800 mil 677 kilos anuales los que generó del mismo contaminante. Algo similar sucedió con las organizaciones Sobasa y Conalum, que en suma representaron la emisión de 1 millón 297 mil 916 kilos”. La lista de empresas que contaminan brutalmente el medio ambiente es larga. Aquí solo ponemos a las más contaminadoras según la investigación realizada por el reportero.

De manera que, por lo tanto, el Congreso del Estado aprobó el año pasado un negocio redondo al que le puso el nombre de “verificación vehicular”. Esta nueva ley afecta a todos los poblanos, no solo a los antorchistas, porque todos deben pagar un impuesto para que el automóvil, el microbús o el camión pueda circular. El costo de la “verificación” para cualquier unidad ya es un gran negocio, tomando en cuenta que la cifra de vehículos en el estado supera el millón 209 mil. Haga las multiplicaciones y saque usted sus conclusiones; porque según el Inegi, el desglose de autos en Puebla es el siguiente: “las unidades con mayor presencia en el estado durante 2021 fueron los vehículos particulares con 792 mil 996, seguido por los camiones y camionetas de carga con 281 mil 214. En lo que respecta al número de motocicletas en circulación, se contabilizaron un total de 125 mil 790, y finalmente se colocaron los autobuses de pasajeros, con 9 mil 348”. Y a todos cóbreles “verificación”. Si a todos se les cobraran los 628 pesos, las ganancias se acercan a los 700 millones de pesos. Con ese dinero te alcanza para costear una campaña electoral. ¡Grandes leyes del barbosismo, ¿o no, señores diputados?! ¡Gran cobro a los poblanos!

Poco se ha difundido en la prensa, pero lo real es que miles de personas con carros de los años 2017 o 2018 no aprueban la famosa verificación y para pasarla deben hacer arreglos a sus vehículos gastando entre 10 mil y hasta 30 mil pesos, según relatan los testimonios que tenemos. Imagínense usted qué pasará con los carros o camionetas de más antigüedad. Y no hablemos del gran problema del transporte público, que es tema aparte y del que nadie en el Gobierno se ocupa ni se preocupa.

Pero el chiste es cobrar y cobrar y cobrar tributos. Hace poco, también gracias al barbosismo, se obligó a los automóviles a cambiar sus placas azules (de cuándo gobernaba el PAN) a color vino (de cuando gobierna Morena). La Secretaría de Planeación y Finanzas (SPF) informó que se estimaba una recaudación de 500 millones de pesos con ese trámite vehicular. Si para cobrarle nuevos impuestos a la gente no adinerada son muy listos los morenistas.

Algunas notas en la prensa y testimonios de gente informada sostienen que los “Centros de verificación” en Puebla le pertenecen a los Pacheco Pulido y gente muy cercana al exgobernador Miguel Barbosa. Ellos “ganaron” los verificentros cuando se lanzó la convocatoria de operación y los que no ganaron, por extrañas razones, se les vendieron a precio de regalo porque el negocio ya tenía seleccionados a los empresarios que beneficiaría. Además, la prensa poblana registró que la mayoría de los verificentros presenta fallas en su operación y que las máquinas que “verifican” no tienen la calidad necesaria; es decir, que son máquinas chafas que no se usan en otros países. De modo que, afirman, se está pagando una “verificación” que no es verificación.

Por estas razones, el Movimiento Antorchista en Puebla pide al nuevo gobierno estatal que recapacite sobre un problema que no nació en su periodo, pero que afecta los bolsillos de millones de poblanos humildes que solo tienen carros viejos para poder moverse. Por eso, la demanda es: verificación gratuita para todos, ayuda o condonación a los automovilistas pobres, pláticas serias para resolver el problema del transporte público y sanciones serias contra las grandes empresas contaminantes. Para hablar sobre esos temas, los líderes de nuestra organización piden un diálogo con el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina. Nada más y nada menos.

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