Viernes 02 de Enero de 2026

I Periodismo

Efrén Ordóñez Garza (Monterrey, Nuevo León, 1983) escribe El vestido verde, novela que llega barriéndose a la base del último trimestre de 2025.

Se trata de una novela que toca, al menos, tres temas: el periodismo de investigación, el medio del espectáculo y las personas desaparecidas. Y las tres historias nos las presenta con humor involuntario de quienes participan en la novela; con sordidez en su historia y con un grado de patetismo bien desarrollado por los personajes protagonistas.

El periodismo de investigación surge como tema cuando Ka, una de las protagonistas de la novela, se da cuenta de que varias modelos, cuyo papel es ser las presentadoras de la empresa de comunicación Muchosmedios, han desaparecido no sólo de su casa sino del programa de televisión donde trabaja.

Muchosmedios es una empresa que, sin ningún recato, sustituye a las modelos desaparecidas por otras, porque “el show debe de continuar”.

Sin embargo, la periodista se dará a la tarea de investigar el por qué nadie dice nada y el por qué las desapariciones se han normalizado en este país.

Investiga, pregunta, teclea y obtiene como resultado un artículo que habrá de enviar a El Emprendedor, un periódico que posiblemente esté interesado en publicar el texto; no obstante, el escrito en cuestión no se publica, pues no solo denuncia a Muchosmedios sino a uno de los patriarcas monetarios más poderosos de la región.

Pasan los días y no hay respuesta de parte del periódico más influyente de la ciudad, la cual fue construida como si fuera una réplica de Hollywood. Una ciudad pujante y que ha sobrevivido gracias a ser trabajadora: orgullo de ser del norte.

La protagonista de la historia considera que sería buena idea publicar su artículo de manera independiente en su página personal. Es cuando recibe un mensaje de El Griego, un personaje así apodado porque presume todo el tiempo su musculatura, trabajada todos los días en un gimnasio, desde donde se toma fotos y las presume en sus estados de Whatsapp, quien le pedirá que no publique nada y que desaparezca a Ye.

¿Desaparecer a una de sus mejores amigas? Ka se lo comenta a Ye y esta parece no importarle, pues seguramente El Griego es uno más de esos fans trastornados que todo el tiempo se le aparecen.


II Espectáculos

En los últimos cinco años, por lo menos, aparentemente la televisión ha cedido su espacio y rating a los canales de paga y streaming. Sin embargo, hay un público que se mantiene fiel, parece ser que los Baby Boomers y algunos de la Generación X no quieren soltar la tele y día tras día encienden sus aparatos receptores para ver cada uno de los rancios programas que aún se presentan en los canales locales.

De esta forma tenemos noticieros y presentadores que creen ser el tótem sagrado del periodismo local; programas mañaneros de larga duración en donde ridiculizan a sus participantes y es ahí donde Ka se dará cuenta de que hay chistes patéticos que poco abonan a romper las barreras de una sociedad equitativa, como que una botarga de maíz se burle de su amiga, la arrastre por el piso, la golpee y después se haga un sketch en donde su amiga trate de divorciarse de la botarga sin conseguirlo: “pues usted también se lo buscó”, la dirán.

Ye, la modelo en cuestión, se irá disfrazando con varios vestidos durante el programa para vender su imagen a través de mini vestidos, entre ellos, un vestido verde de mucama, el cual le favorecerá visualmente para atraer a más espectadores, pero la humillará socialmente. Aunque ella no se dé cuenta, le redituirá mucho dinero.

El Griego le dirá a Ka que tiene solo una semana para desaparecer a su amiga. Y su amiga no escuchará las advertencias, pues pareciera estar acostumbrada a que la desaparezcan de un programa para aparecer, semanas después, en otro.


III Personas desechables

Quitar un espectacular para poner otro en donde se encuentra la nueva modelo que será sobajada en televisión parece ser lo cotidiano.

Así ocurre en una ciudad que se siente orgullosa de sus figuras despóticas y millonarias, donde la televisión sigue mostrando la zanahoria para que el galgo con hambre la persiga eternamente con la ilusión de, algún día, ser parte de esa enorme familia que es Multimedios.

Entre estos personajes que forman parte de la pirámide nos encontraremos a las mismas Ka, Ye y otros más: El Griego; el rancio presentador de noticias por la noche: se despinta su cabello de negro a gris, pero la gente no quiere ver a un anciano, quiere ver al mismo presentador aunque tengan que maquillarlo y pintarle las canas; también aparece un enano servicial que hace las veces de portero del periódico El Emprendedor, cuya función es ataj ar a cualquiera que intente acercarse a la directora, como un perro fiel echará a todos para recordarles que no son bienvenidos.

Efrén Ordóñez nos presenta una historia negra y vertiginosa: por momentos nos sentimos perseguidos por El Griego, quien nos increpa a desaparecer a una de nuestras mejores amigas; en otros momentos nos reímos al ver retratadas nuestras vidas en los programas matutinos de entretenimiento, para hacer una pausa y entender que son nuestro espejo y así cortar la risa… o continuarla.

Y nos presenta una historia de desapariciones, donde eso pasa a segundo término, mientras haya anécdotas televisivas que podamos contarles a nuestros vecinos, en una ciudad que puede ser nuestra ciudad, apenas matizada porque en la ciudad de El vestido verde hay dos equipos de futbol y la gente enloquece con la rivalidad entre ellos.

Una historia bien desarrollada que termina, quizá, en el mismo punto en donde empezó: la incertidumbre.

 

 

El vestido verde de Efrén Ordóñez Garza. Universidad Autónoma de Nuevo León, 2025.