Sábado 03 de Enero de 2026

¡Este 2026 empezamos fuerte! Primero, un temblor de 6.5 en Guerrero que nos hizo cumplir a todos nuestra meta de fin de año: levantarnos a correr temprano. Pasamos de enero a septiembre en un parpadeo, pero eso fue tan solo el inicio. No nos esperábamos lo que se venía hoy y les puedo asegurar que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, menos. 

Sí, ese mismo Nicolás Maduro que mencionó en varias ocasiones, en tono retador y burlón, que él y su ejército estaban listos para repeler cualquier ataque de “Trumpito”. Pero solo bastó una noche para que los gringos se metieran a Venezuela y capturaran a su presidente. Así, igualito como en nuestras colonias, cuando se meten por las noches y nos roban el tanque de gas. Así mismo y ni cuenta se dieron. 

Esta es una metáfora bastante cercana a lo que realmente pasará con la querida Venezuela, donde más allá de venderles la idea de libertad a un pueblo desesperado como el de Venezuela, como lo mencionó el subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau: “Un nuevo amanecer para Venezuela, ¡el tirano se ha ido!” (título de esta columna), Estados Unidos irá realmente por lo único que en verdad les interesa: todos los bellos recursos naturales de ese hermosísimo país y, con ello, todo el petróleo que eso significa. Saqueándolo seguramente hasta empobrecerlo aún más, así como ha hecho con todos los países latinoamericanos, y después quejándose por la migración de los ciudadanos empobrecidos de estos mismos países a Estados Unidos. Pero eso ya es otra historia. 

Entendamos un poco de dónde viene y cómo es que escaló este conflicto entre el gobierno de Estados Unidos y Nicolás Maduro, donde pasamos de sanciones y amenazas (2017), a criminalización (2020), y finalmente a acción militar directa sobre bases militares en Caracas este 2026. 

Ahora regresemos al 2017, donde fue el primer choque público entre Trump y Maduro. 

Trump declara, después de sancionar a funcionarios venezolanos

— “No descartamos una opción militar en Venezuela.” 

Y Maduro responde: 

— “Trump cree que puede venir a asustarnos. No conoce al pueblo venezolano.” 

2018: año en el que Maduro se reelige en unas elecciones cuestionables, donde EE. UU. endurece sanciones económicas y petroleras, desconociendo la legitimidad del gobierno de Maduro. 

2019: año en el que Maduro rompe relaciones diplomáticas con EE. UU. debido a que Juan Guaidó se proclama presidente interino, siendo reconocido por Estados Unidos y más de 50 países

Trump: “El régimen de Maduro está terminado.” 

Maduro: “Estados Unidos prepara un golpe de Estado.” 

2020: criminalización. EE. UU. acusa formalmente a Maduro de narcoterrorismo, corrupción y ofrece 15 millones de dólares por su captura. 

2023–2024: se renuevan las tensiones cuando Maduro refuerza alianzas con Rusia y China

2025: termina hoy en lo que ya todos nos enteramos: la caída de esta dictadura

Porque sí, quien se niegue a reconocer que ese gobierno, que inicialmente empezó como una excelente opción venida desde la izquierda, terminó enloquecido de poder, convirtiéndose en una dictadura que lo controlaba todo.

Y ahora, irónicamente, esa misma dictadura que encarceló a miles de presos políticos, que mataba a su pueblo de hambre o por falta de medicamentos, busca a esas mismas organizaciones internacionales que más de una vez ellos mismos ignoraron. Ahora se acercan a ellas para pedir paz y respeto a sus derechos humanos, los mismos derechos que nunca respetaron de sus opositores. 

Así que ojo aquí, 4T, que como dijese mi abuelita: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.” No vaya a ser que los que sigamos en esa lista de “pueblos por liberar” seamos nosotros. Una intervención a cualquier país por parte de un gobernante como Trump, abiertamente homofóbico, como LGBT no se la deseo a nadie. 

Por lo pronto, solo queda esperar las reacciones de la comunidad internacional. ¡Hasta la próxima!