Jueves 15 de Enero de 2026 |
Arrancamos 2026 en un contexto poco común: el indicador global de incertidumbre comercial (WTU) está en máximos históricos y el optimismo empresarial en mínimos. En este entorno, la estrategia deja de ser un ejercicio racional y se convierte en una decisión emocional. Y ahí, una fuerza domina: el miedo a perder. En una sesión de estrategia con Arturo, dueño de una distribuidora industrial, me topé con este muro invisible. Arturo tenía un plan de expansión sólido, pero no se atrevía a ejecutarlo. —Alberto, si esto falla, pongo en riesgo lo que nos ha tomado diez años construir — dijo, mirando el gráfico ascendente de ventas. Arturo confundía prudencia con aversión a la pérdida. En negocios glorificamos la ambición, pero el miedo a perder es un motor más potente que el deseo de ganar. Su cerebro no enfocaba cuánto podía ganar, sino que cuánto podía perder. Ignorar esta psicología suele traducirse en decisiones que dejan valor sobre la mesa. Como decimos en Salexperts: la estrategia se diseña con datos, pero la ejecución depende de entender la naturaleza humana. La ciencia detrás del miedo: el efecto de dotación Richard Thaler, Premio Nobel de Economía, popularizó el efecto de dotación, un fenómeno neuroeconómico sobre la irracionalidad ante la pérdida. En un experimento, regaló tazas de café a un grupo y les preguntó por cuánto las venderían. A otro grupo, que no recibieron tazas, les preguntó cuánto pagarían por comprarlas. El resultado fue consistente: los dueños pedían casi el doble de lo que los compradores estaban dispuestos a pagar. El dolor de perder lo que ya es nuestro es el doble de intenso que el placer de ganar algo nuevo. Eso explica la parálisis de Arturo: no era falta de visión, era miedo a perder la “dotación” de lo ganado. Cinco claves para usar este motor en tu estrategia
Reflexión final La estrategia no se trata de asustar al cliente, sino de entender qué miedos lo inmovilizan. Un cliente no se mueve por promesas de gloria, sino para proteger su status quo. El miedo es combustible: puede paralizarte o impulsar tu plan al éxito. |