Viernes 16 de Enero de 2026 |
Cuando una familia decide mejorar su casa, primero hace un plan: qué arreglar, cuánto cuesta, quién lo hará y en qué orden. Un plan no es la obra: es el mapa. Con el “Plan México”, el Gobierno Federal ha puesto sobre la mesa un mapa ambicioso para crecer más, atraer inversiones y repartir mejor las oportunidades entre regiones. La pregunta que importa al sector empresarial y a cualquier persona es simple: ¿el plan ya se está convirtiendo en obra, y a qué velocidad? De acuerdo con el propio Gobierno, el Plan México se plantea como una hoja de ruta para reposicionar al país en cadenas globales de valor, con políticas industriales, educativas y de infraestructura; incluye metas como generar 1.5 millones de nuevos empleos y convertir a México en la décima economía del mundo. También se reporta un portafolio de inversiones por 277 mil millones de dólares en alrededor de 2 mil proyectos, y se estiman inversiones privadas por 270 mil millones de dólares asociadas a proyectos del plan. En cifras, el tablero hoy se ve así:
Estos datos no significan que el Plan México no sirva. Significan que el reto es doble: (1) acelerar la inversión y el empleo de calidad, y (2) quitarle piedras al camino para que el sector productivo pueda hacer su parte. En octubre de 2025, por ejemplo, la inversión fija bruta (un termómetro de cuánto se invierte en construcción, maquinaria y equipo) subió 0.9% mensual, pero cayó -5.8% anual. En el mismo reporte, la inversión pública muestra caídas de doble dígito en cifras originales (por ejemplo, -19.8% anual a octubre de 2025). Aquí conviene separar el deseo del cómo. El IMCO lo plantea con claridad: el Plan México considera una inversión total aproximada de 5.3 billones de pesos (277 mil millones de dólares) entre 2025 y 2030, con sectores estratégicos “energía, agua, transporte” como columna vertebral. Pero cuando se mira el presupuesto, aparecen tensiones. En su análisis del Paquete Económico 2026, el IMCO muestra que para el Sistema Eléctrico Nacional el Plan estima 624.6 mil millones de pesos de inversión; sin embargo, el presupuesto asignado a la CFE en 2026 se reduce 16.7% en términos reales frente a 2025, lo que abre una brecha estimada de 43.0 mil millones de pesos respecto a lo previsto. Desde COPARMEX Oaxaca vemos avances valiosos: el Plan México pone temas correctos sobre la mesa (contenido nacional, cadenas de proveeduría, talento técnico y proyectos regionales). También vemos señales de alerta: el crecimiento ha sido débil y el empleo formal cerró 2025 en rojo; además, la inseguridad y la incertidumbre económica siguen siendo frenos para invertir. Esta combinación es peligrosa porque la inversión es como el motor de un vehículo: sin motor, no importa cuán bonito sea el destino, no se llega. 1. Oaxaca: la oportunidad está, pero no se aprovecha solaPara Oaxaca, el Plan México debería traducirse en una palabra: “Integración”. Integrarnos a cadenas de valor nacionales e internacionales con más contenido local, más empleo formal y mejor productividad. El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y sus Polos de Desarrollo para el Bienestar son un ejemplo de apuesta territorial que puede acercar infraestructura logística, parques industriales y proveeduría. Pero también debemos ser honestos con nuestro punto de partida. El IMCO, al analizar la región 'Istmo' (Chiapas, Oaxaca, Veracruz), identifica como desafíos la baja tasa de inversión extranjera directa y el bajo grado de escolaridad. Y medios locales, citando el Índice de Competitividad Estatal 2025 del propio IMCO, han destacado que Oaxaca enfrenta alta informalidad laboral y rezagos en educación superior. La lectura es directa: si no elevamos capacidades (educación técnica, formalidad, productividad) y si no garantizamos seguridad y certeza jurídica, la inversión pasará de largo. 2. Cinco condiciones para que el Plan México funcione en la vida realEn COPARMEX no pedimos privilegios. Pedimos condiciones. Si el Plan México quiere ser más que un discurso, proponemos cinco pilares que sean medibles entre gobierno, empresas y sociedad:
El mensaje final es de responsabilidad compartida. El gobierno debe garantizar piso parejo, seguridad, infraestructura y reglas estables. Las empresas debemos invertir, innovar, cumplir la ley, abrir oportunidades a jóvenes y mujeres, y elevar salarios con productividad. Y la sociedad debe exigir resultados con datos, no con eslóganes. El Plan México puede ser un trampolín o un cartel. Trampolín, si se traduce en energía, logística, educación y seguridad que permitan producir más y mejor. Cartel, si se queda en metas sin presupuesto, sin ejecución y sin evaluación. En COPARMEX Oaxaca apostamos por lo primero. Y estaremos listos para colaborar -y también para señalar, con respeto y firmeza- cuando los indicadores se alejen de las metas. 3. Fuentes consultadas
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