Lunes 19 de Enero de 2026 |
Durante casi 15 años me sumergí en las profundidades de la iniciativa privada poblana. Conocí muy de cerca las túnicas yunquistas con las que se abrazaban la empresa, el apellido y la familia. También entendí que los padrinos de la moral siempre juraban frente a su cruz forjada o a su infaltable crucifijo. Era la década de los 90, una época plagada del activismo patronal que hacía paros, amagaba y se manifestaba como un brazo extensivo de la eterna oposición panista. Las cámaras empresariales eran los semilleros de candidatos que se aventaban a las filas del panismo sin el mayor rubor patronal. Hoy hablar de organismos empresariales poblanos es hablar de contubernio, miedo, conveniencia, cochupos, timoratez y diezmos, muchos diezmos. Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla han hecho el peor de los papelones, sirviendo como voces resonantes de un porrismo gubernamental que hubiese ruborizado a los “Santones” poblanos que, durante muchos años, sirvieron de brazo golpeador del panismo local. Los empresarios de las cámaras patronales siempre han sido eso: cúpulas de poder donde, como en el viejo PRI, las familias custodias se han ido aventando el balón entre los principitos, los serviles yernos, los concuños y el resto de la parentela. ¿De qué nos sirve a una sociedad poblana contar con estos organismos de membrete donde cada vez hay menos afiliados? Veo y leo que andan muy moviditos los “suspirantes” a la silla del CCE de Puebla, hasta se la creen que andan en campaña. Así los quisiéramos ver, recorriendo medios de comunicación, pero para hablar de frente sobre los problemas reales que encaran sus pares y la ciudadanía, tales como extorsiones, robo de vehículos, secuestros, etcétera. Y vuelvo a preguntar, ¿ustedes creen que al ciudadano de a pie le interesen las aspiraciones de Herberto Rodríguez Regordosa, Juan Pablo Cisneros y Alberto Moreno? ¿Nos beneficia en algo a una sociedad que el CCE exista o deje de existir? A estos señores les interesa el negocio, el biyuyo, la licitación, los enjuagues y, por supuesto, establecer camino para un futuro político. Las cámaras hace mucho que pasaron de “organismos intermedios” a “medio organismos”, sin injerencia con gobiernos. Claro, hay sus excepciones, porque a veces amarran jugosísimos negocios, como el de Parkimóvil, ¿o no Herberto? Así que “ahí le encargo” para que cada vez que pague su parquímetro en Puebla, sepa que los “centavitos” van para las arcas de la familia Regordosa. Quien arribe al CCE poblano será un mercader de grupos, de familias y de continuidad de negocios. Se autocensurará y guardará en el cajón al “bien común” para priorizar el “bien personal”. Hace mucho tiempo, entre los corrillos de la política poblana, se decía cuando se hablaba de los empresarios que ellos “golpeaban con la derecha y cobraban con la izquierda”. Hoy sabemos que, desde hace muchísimos años, ya cobran con “ambas manos”. |