Martes 20 de Enero de 2026 |
Nuestro estado ha sido uno de los principales beneficiarios del Tratado de Libre Comercio (TMEC). Empresas como Grupo Volkswagen han encontrado en Puebla una combinación estratégica de ubicación geográfica, mano de obra altamente calificada, así como infraestructura y servicios proporcionados por el Estado, factores que han garantizado altos niveles de productividad y el desarrollo del sector automotriz. De manera paralela, la producción de hortalizas ha dinamizado las regiones agroproductivas, integrándose a cadenas de valor con exportaciones hacia Estados Unidos. No obstante, con la llegada de Donald Trump y una política arancelaria más agresiva, la dinámica comercial se ha modificado y se ha impuesto un nuevo marco de reglas. En este contexto, México no solo debe preguntarse cómo adaptarse a las exigencias trumpistas, sino cómo construir relaciones comerciales menos asimétricas. Esto implica impulsar procesos productivos, integrarse a cadenas de valor regionales y aprovechar sectores donde Estados Unidos presenta rezagos. Una de las áreas con mayor potencial para Puebla, como lo ha señalado el propio gobernador Alejandro Armenta, es la refinación y procesamiento de litio. Está documentada la presencia de este mineral en 17 municipios del estado, lo que abre la posibilidad de consolidar, a mediano y largo plazo, un hub de desarrollo tecnológico, aprovechando la infraestructura existente y la capacidad local para formar personal altamente calificado. Otra oportunidad estratégica se encuentra en el campo, pero bajo un enfoque técnico y productivo. En 2025, el gobierno estatal destinó más de 8 mil millones de pesos para el rescate del campo poblano, un sector clave por su capacidad de generar empleo y dinamizar la economía en zonas rurales y semiurbanas. Sin embargo, el desarrollo agropecuario no requiere solo inversión, sino capacidad técnica en distribución, logística y comercialización. Ante la alta demanda de hortalizas poblanas en otros estados y en la Unión Americana, es necesario repensar estas cadenas productivas como centros logísticos regionales, con tecnología, producción continua durante todo el año y una estrecha coordinación entre el sector público y privado. Estas propuestas se inscriben en la lógica de los polos de desarrollo, como respuesta a la coyuntura económica y geopolítica que enfrenta México en Norteamérica. De cara a la renegociación del TMEC, prevista para el próximo 6 de junio, el país debe explorar todas las opciones disponibles para llegar con mayor capacidad de negociación, reducir la relación de poder asimétrica y fortalecer su posición estratégica en la región. |