Jueves 29 de Enero de 2026

Con el “caso resuelto” en el accidente del Tren Interoceánico, me vino a la mente la película mexicana El conejo en la luna que, comentario al margen, es muy buen pretexto para volverla a ver y darnos cuenta de que nuestro Sistema Político Mexicano, lejos de madurar y profesionalizarse, va en franco retroceso.

Por si no la han visto, palabras más, palabras menos, plantea la podredumbre en el ejercicio del poder político mexicano, donde el verdadero poder no se ejerce desde los cargos públicos, sino desde acuerdos entre la élite en turno que gobierna: políticos, empresarios y diversos operadores encargados en varias instituciones (hoy más debilitadas y sometidas a la Presidencia que nunca).

El protagonista, Antonio Soriano, se ve envuelto en una oferta muy tentadora para adquirir un terreno en lo que promete ser una zona residencial. El problema
empieza cuando, gracias a la enorme corrupción del país, se descubren las irregularidades del proyecto en cuestión y tanto Antonio como su esposa se ven
involucrados y perseguidos por ser parte, aparentemente, de este fraude. Así, a lo largo de la trama, nos damos cuenta de que el grupo en el poder hará todo por
no caer y ser descubierto, empezando por eliminar y deshacerse de los más débiles y vulnerables en su cadena de corrupción.

El hallar responsables al maquinista y al jefe de despachadores en el accidente del Tren I, no hace otra cosa sino recordarnos que, en México, jamás serán tocados o investigados los verdaderos responsables de los accidentes que ocurren por obras públicas mal hechas, construidas con poca calidad o con material frágil y endeble, igual que en la película que comento.

Las autoridades nunca van a aceptar que, en toda construcción u obra pública, es la corrupción la principal responsable de sus fallas. Lo sabemos: el costo por dar y repartir parte de las utilidades a funcionarios que, solo por asignar el proyecto, exigen una dádiva, traduce que el costo final para los usuarios no es su precio, sino su pésima calidad. Así fue con los PERNOS en el problema de la Línea 12 del Metro o la IRRESPONSABILIDAD DEL MAQUINISTA en este caso.

Es increíble cómo, existiendo audios del responsable de la construcción del TrenGonzalo “Bobby” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel, afirmando que cada determinado kilometraje “dan su mochada” para que les sigan autorizando la construcción sin contar con las dictaminaciones de calidad correspondientes, el problema haya sido el exceso de velocidad al que iba el maquinista. En esos audios, el mismo Bobby afirma: “…ya cuando se descarrile, será otro pedo”.

El trabajo de la FGR fue impecable y el de la Presidencia, más aún: salvaguardar la integridad del hijo del expresidente.

 

 

Otro sexenio más y la impunidad reina tan bien como hace 30 años.