Viernes 30 de Enero de 2026 |
Dividido en tres partes, Los secretos vivos de Carlos Martín Briceño (Mérida, Yucatán, 1966) es un libro de cuentos cuyo protagonista es el cuerpo. A la par que se habla del cuerpo, surgen temas como las exploraciones juveniles a la sexualidad; el castigo y la esperanza del regreso de un cuerpo viejo a un cuerpo joven, o la sensualidad. Estos temas son el preámbulo de un libro —a veces— doloroso, publicado por Lectorum en 2025. La RAE define “Secreto” como “Cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta”. En ese tenor, la vivacidad de un misterio es de lo que Carlos Martín da cuenta en cada uno de sus textos. “Tardes de Atari” nos recibe con la vejación homosexual que un chico le inflige a otro: para disfrutar de los videojuegos tenía que realizarle una felación. La madre de quien las realizaba se entera y le prohíbe regresar a casa de su amigo. Muchos años después, el chico abusado vuelve a la casa de su agresor, quien murió sin confesar su homosexualidad en el hogar materno. La venganza de quien fue ofendido tratará de tornarse en contra de la anciana madre, la cual padece la ausencia de su primogénito. Lecturas ligeras en su narración, pero intensas en sus temáticas, le permiten a Carlos Martín cuestionar las buenas costumbres: más allá del sexo, nos habla de cómo el cuerpo reacciona ante cada una de las experiencias que atravesamos como seres humanos. Con el lenguaje del cuerpo y las emociones aparecen otros temas: la homosexualidad, las liposucciones, la violencia, las vejaciones, hasta el divorcio. Lo que se ve no se juzga; Hasta que la muerte nos separe; Lo que no se cuenta no existe son los libros que integran Los secretos vivos. “Lipoescultura” es uno de los cuentos más vivos, dolorosos y humanos: se muestran los miedos, las frustraciones y las ganas de un hombre por deshacerse de la pareja. El personaje protagonista piensa que sería conveniente deshacerse de su mujer después de que esta se sometiera a un proceso de liposucción. Ella se ha desmayado en casa, a pesar de que los médicos le dijeron que todo había salido bien después de la cirugía: ¿y si ya no despierta?, ¿y si me quedo solo?, ¿y si no le llamo a los médicos? El matrimonio tiene que ser un infierno para que estos pensamientos le atraviesen y lo lleven a tomar una decisión en Carlos Martín Briceño explora sabores en los cuerpos de sus personajes: la comida es un elemento esencial en Los secretos vivos; no se trata de un proceso de nutrición, sino de degustación y de placer. Lo mismo goza el cuerpo cuando se sube a un auto de lujo al que se le tiene miedo de perder, pues un divorcio está a la vuelta de la esquina. Y para conservar ese vehículo de lujo, Carlos Martín nos hace preguntarnos: ¿hasta dónde somos capaces de perder nuestra dignidad por no perder nuestra comodidad? Carlos Martín Briceño ha pergeñado una serie de cuentos que nos dejan un regusto a derrota, a recuerdos que pareciera se han ido, pero están más cercanos de lo que pensamos. Briceño es un autor consolidado, lo demuestra en cada página y en la forma en la que remata los textos; es como si nos dejara pensando: “¿… y qué tal si…?”
Los secretos vivos de Carlos Martín Briceño. Lectorum, 2025. |