Viernes 06 de Febrero de 2026

Los hombres nunca reciben flores, de Zel Cabrera (Guerrero, 1988), es un poemario que se nos presenta en verso y, en varias partes, se acerca al ensayo.

Gracias a la escritura ensayística, la autora hace reflexionar a lectoras y, sobre todo, a sus lectores. Las temáticas de los versos y los ensayos parten de autores que se convirtieron en referentes para la filosofía: Wittgenstein, Nietzsche, Kierkegaard, Heráclito, AgambenDeleuze… pero también aparecen otros referentes más pop: The Beach Boys y José Alfredo Jiménez. Los textos de Zel Cabrera se acercan a las pulsiones que nos dejan las relaciones rotas, lo que debió confesarse a tiempo y las palabras que se dijeron y nos lastimaron.

El estilo del libro no es leer por turnos el ensayo y los versos; es decir, no se divide en géneros; por el contrario: en ocasiones el lector no alcanzará a distinguir en dónde termina el ensayo y en dónde comienza el poema: nos envuelve y —gracias al ritmo y la sonoridad de las palabras— nos hace entrar y salir del verso y entrar a la reflexión en unas cuantas líneas:

“Mientras ellos callaban, nosotras escribíamos diarios, cantábamos la herida en canciones populares, o volcábamos nuestras preguntas en cartas que pocas veces recibieron respuesta.

[…]

Wittgenstein decía que los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo y el mundo de muchos hombres es un cuarto cerrado sin ventanas,
una mesa de dominó, una peda sin confesiones. […]
¿Quién les enseñó que hablar los hacía débiles?
¿Quién les robó el idioma de la ternura,
de lo que pulsa?
Estuve con hombres que me amaron sin saber decirlo.
Hombres que me han perdido sin poder nombrarlo,
siquiera.

Y yo, tan idiomática, tan excesiva,
he amado a sordos

que sólo sabían gritar con el cuerpo o huir con la mirada.”

Los poemas no son moralizantes ni aleccionadores; considero que a la poesía del siglo XXI no le quedan bien las moralejas ni los sermones, y Zel Cabrera lo entiende así. Su yo poético le exige presentarnos algunas experiencias no necesariamente autobiográficas, pero sí que se repiten en las experiencias de muchas mujeres con los hombres.

Dividido en cinco partes: Un ensayo de filosofía imposible; Cartas que no envié porque ya es demasiado tarde; Citas en el centro comercial; Flores para José Alfredo; Manual para sobrevivir a una vida sin grandes dramas, nos recuerdan abandonos y rupturas, palabras que no dijimos y esperanzas que se esfumaron para decirnos que todo estará bien al final del día, aunque el proceso sea doloroso.

Los hombres nunca reciben flores es una invitación a observarnos y a cuestionar formas enraizadas de una educación basada en estereotipos que impiden expresar el amor, la felicidad o la ternura.

 

Los hombres nunca reciben flores de Zel Cabrera. Los libros del perro editorial, 2025.