Jueves 12 de Febrero de 2026 |
El país es un polvorín. Por más explicaciones y gráficos que nos presenten tanto el Gobierno como el partido oficialista y nos repitan que el país avanza contra viento y marea, la percepción es totalmente opuesta. El clima de inseguridad ha rebasado los índices de “hecho aislado” y ha dado pie a la rutina; lo más grave: la rutina ya no solo en la violencia de los asaltos, sino en lo intransitables que se han vuelto las carreteras y autopistas del país, en los homicidios seguidos de la extorsión incumplida y de las narcofosas que poco a poco se van hallando en diferentes regiones del país. Por si todo este ambiente de tragedia, violencia y pesadumbre no fuera suficiente, el Gobierno Federal sigue en su batalla campal contra sí mismo, en un fracaso rotundo en el rubro salud. Medicinas que llegan a cuentagotas y hoy, ahora, México registra su primer caso mortal por no aplicar una vacuna básica como lo es la vacuna del sarampión. Dejemos de lado los problemas de corrupción, de huachicol, de tráfico de influencias, de que si los servidores públicos visten Prada anunciando austeridad; esto pasa a segundo plano cuando analizamos que el 11 de junio (en 4 meses) tendremos el Mundial de Futbol 2026 disputándose en el país y específicamente en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey. El flujo vehicular en las carreteras y autopistas será del doble, ¿y entonces? No vemos a un Gobierno Federal implementando operativos de limpia o que vayan garantizando la seguridad de los usuarios. ¿Qué sucederá con las extorsiones? ¿O es que, con hoteles a reventar, las cuotas a los empresarios hoteleros les aumentarán? Tampoco vemos golpes estratégicos a los grupos del C.O., en donde el mediano y grande empresario puedan tener las garantías necesarias para trabajar libremente. Y ya, por último, sin ser pesimista, con tanta gente en las calles, enfiestada y festejando, ¿habrá por fin la capacidad necesaria en los hospitales para atender las emergencias a las que haya lugar? Olvidemos los medicamentos para los tratamientos que se padecen; no, pensemos en la capacidad de doctores, camillas e insumos básicos que necesitan los hospitales. Los problemas del país que empezaron como “hechos aislados”, cada día se van agrandando y no se ve ninguna estrategia para detenerlos y menos resolverlos. Los turistas poco van a detenerse a pensar si la culpa fue de Calderón, Fox, Peña Nieto; si es por culpa de Trump o de la Corona Española o porque hubo COVID hace 6 años. El país será anfitrión de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo y no se observa voluntad política para mostrar a México como una gran nación que sigue desarrollándose. Parece que el mensaje que se quiere dar al mundo es que México tiene serios problemas, pero no tiene la menor idea de cómo resolverlos.
Octavio Corvera. |