Lunes 16 de Febrero de 2026

La balacera que derivó en la ejecución de tres jóvenes en la isla de Angelópolis, en las afueras del Bar El Despecho, muestra el control que ha tomado en Puebla la delincuencia organizada.

Frente a los hechos registrados la madrugada del sábado en una de las zonas que anteriormente eran consideradas seguras, Puebla retorna a los titulares nacionales.

Lo ocurrido puede responder a varias versiones que ya circulan y que están lejos de coincidir con esa versión oficial donde se dice que los agresores planearon un ataque directo.

Víctimas y heridos hasta ahora no han sido vinculados a organizaciones delictivas.

Si bien se intentó imponer la narrativa de un ajuste de cuentas, llama la atención la versión de uno de los detenidos como responsable del ataque, quien dijo que se equivocaron de “objetivo”.

La estampa violenta y sangrienta en el corazón del distrito de antros y zonas de diversión en Angelópolis despierta mucha suspicacia para darnos cuenta de que en Puebla hoy la seguridad es un tema que no es garantía para ningún ciudadano.

Detrás de este tipo de actos violentos siempre saltan las informaciones más a fondo, donde la duda nos lleva a preguntar: ¿quién o quiénes eran los objetivos?
¿Iban en busca de un integrante de la delincuencia para un ajuste de cuentas? ¿Acaso el ataque tuvo que ver con el cobro de derecho de piso que de manera velada se ha denunciado en esa zona?

En Puebla existe un sentimiento de miedo, impotencia y enojo frente a lo que está ocurriendo en una entidad donde ya no se puede disimular que quienes operan lo hacen con impunidad, que les confieren varios personajes que hoy están dentro de las propias esferas gubernamentales.

Resulta lamentable que, mientras Puebla amanecía con estos hechos, el gobernador Alejandro Armenta subiera un video donde ignoró los acontecimientos.

Las cadenas de la delincuencia organizada operan con la venia de personajes que son los personeros para cobrar o entablar los pactos con gobiernos en activo.

No es la primera vez que se abren las interrogantes para entender que en Puebla les abrieron las puertas a grupos delincuenciales, quienes encontraron el territorio perfecto para empezar a operar de manera contundente.

Ninguno de los gobiernos en sus diferentes niveles puede evadir la responsabilidad de una fallida estrategia de seguridad que hoy los exhibe por dejar hacer, dejar pasar.

El mismo Secretario de Seguridad en Puebla, Francisco Sánchez González, dijo que el ataque se planeó desde hace cuatro meses; es decir, estamos en manos de funcionarios que no están haciendo bien su trabajo.

Puebla está en una olla exprés que tarde o temprano seguirá explotando.

 

 

 

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