Miércoles 08 de Abril de 2026 |
En Tehuacán, como en todo el estado, ya empezó la temporada que muchos conocen bien: la de los espectaculares. Rostros por todos lados, poses perfectamente ensayadas y discursos reciclados que prometen salvarlo todo. Una especie de casting político donde, curiosamente, casi siempre vemos lo mismo: hombres. Y no es un tema personal ni de descalificar trayectorias. Muchos de ellos son aliados, conocidos, incluso personas que han construido algo positivo. Pero hay algo que no se puede ignorar: en esa narrativa de “salvadores”, las mujeres siguen siendo un pie de página… cuando son protagonistas. Resulta contradictorio que en pleno 2026 aún haya quien vea la paridad o las acciones afirmativas para juventudes y personas de la diversidad como una incomodidad, como un trámite que se cumple después o que se esquiva mientras no estorbe; como si la ley fuera opcional, como si la realidad no estuviera cambiando. Porque sí, aunque algunos sigan jugando al adelantado, hay reglas claras: la participación política ya no se entiende sin igualdad. Y no solo es un asunto legal, es un asunto generacional. Hoy, muchas y muchos jóvenes ya no compran discursos donde se excluye, donde se simula o donde se decide entre pocos. Algo que he entendido es que la política no puede seguir siendo un club cerrado ni un desfile de egos. Tiene que ser un espacio donde nuevas voces, especialmente las de las mujeres, las juventudes y las personas de la diversidad, no solo aparezcan, sino que lideren; donde la representación no sea decorativa, sino real, porque la representatividad sí importa. Porque, al final, entre tanto espectacular, se les olvida algo básico: la ciudadanía ya cambió. Y puede que, mientras algunos se promocionan como la única opción, la verdadera decisión termine rompiendo ese guion. Y entonces sí… no vaya a ser que la candidatura, la conversación y el futuro terminen teniendo rostro de mujer. |