Miércoles 13 de Mayo de 2026

¿Por qué en una relación de infidelidad a ellas las crucifican y a ellos los aplauden?

Es un mismo acto, pero distinta condena.

A la mujer le cuelgan la culpa, el insulto, el escarnio. Al hombre le ponen medallas, lo enaltecen, lo envidian.

Es el mismo pecado, pero medido con dos varas distintas: para ella es condena, para él es trofeo.

La doble moral, el machismo y esa obsesión por el like nos están empujando al absurdo: convertir la noticia en farándula y seguir encadenados a un patriarcado que castiga con saña a las mujeres, mientras aplaude, complaciente, a los hombres.

Al margen de sus resultados como funcionaria pública, Natalia Suárez del Villar, como muchas otras mujeres políticas en Puebla, ha sido víctima de una violencia sistemática.

Primero por ser del equipo de Ignacio Mier Velasco, el “primo incómodo”. Después, una fiesta nice que desentonó con su cargo en Bienestar. Y ahora, un beso en el Palenque de Puebla con Edgar Chumacero, el coordinador general de Delegaciones de Bienestar en Puebla.

El escándalo sobre el amorío entre Edgar Chumacero y Natalia Suárez del Villar confirmó lo de siempre: la mujer lleva las de perder, siempre.

La conversación giró en torno a Natalia. Pero, la noticia real está desde que empezó el sexenio: Edgar Chumacero. Señalado por violencia, prepotencia y fraude, nunca debió ocupar un cargo público.

 

 

En este gobierno lo arroparon: primero como asesor y luego como coordinador en Bienestar, el área más noble en el discurso y más rentable en votos.

Al asumir el cargo, a Edgar Chumacero lo exoneraron en automático y por decreto. Lo felicitaron públicamente, incluso mujeres que enarbolan la bandera feminista.

 

Delitos de violencia y fraude, sus antecedentes

El exesgrimista ha sido señalado por golpear y amenazar a su expareja y madre de su hija.

En medios locales circularon audios de voz donde con groserías amenaza a Karina Romero Alcalá, ex secretaria de Igualdad Sustantiva de Género del ayuntamiento de Puebla, por no dejarle ver a su hija el día que él exigía.

 

Así amenaza Edgar Chumacero, operador de Armenta, a su expareja para ver a su hija

 

En un trabajo periodístico de El Popular, periodismo con causa, Edgar Chumacero fue señalado de fraude cuando pretendió vender la casa de su mamá en Atlixco en nueve millones de pesos.

Aunque la propiedad tenía impedimento legal para venderse, exigió un apartado de 100 mil pesos. Para enero de 2024, cuando se publicó el caso, el funcionario de Bienestar seguía sin devolver el dinero.

 

Lee también: Acusan a exatleta de fraude inmobiliario

 

Lo exhibieron también en el primer informe de las y los diputados federales de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”. Llegó tarde y mandó quitar de sus asientos a diputadas locales para quedarse con sus lugares.

Ese es Edgar Chumacero: el funcionario “del momento” que llegó a un cargo público pese a sus antecedentes y que hoy es enaltecido tras un escándalo amoroso.

Algo es seguro en esta historia: él conservará su puesto. El pacto patriarcal seguirá intacto.

 

Lee también: Más producción que resultados: diputadxs de Morena rinden 1er Informe

 

¿Edgar Chumacero debería ser sancionado?

Pero, no hablemos de amor; hablemos de poder. Él tiene un cargo superior al de ella. Edgar Chumacero es coordinador general de Delegaciones de Bienestar Puebla y Natalia Suárez es delegada de la microrregión 14.

Por organigrama, él coordina; ella solo delega. No importa si es su jefe inmediato: su puesto está por encima. La relación es desigual y eso pone en riesgo decisiones imparciales que podrían afectar a la ciudadanía.

Aunque no siempre es ilegal, este tipo de relación suele violar las políticas internas de la mayoría de las organizaciones por los conflictos de interés y la asimetría de poder.

Tampoco hay paridad en la edad. Él tiene 46 años. Ella, 34. A la desigualdad en el cargo se suman 12 años de diferencia.

Aquí hay dos cosas obvias:

  • Edgar Chumacero no debería ser funcionario público con cargo estratégico.
  • Las mujeres siempre llevan las de perder.

La historia así lo ha demostrado:

  • Claudia Sheinbaum, primera presidenta de México, enfrenta un escrutinio y ataques que AMLO nunca tuvo.
  • Claudia Rivera fue la alcaldesa más violentada de Puebla.
  • Blanca Alcalá renunció a su carrera política por violencia desmedida.
  • Lilia Cedillo, primera rectora de la BUAP, enfrenta una guerra sucia que amenaza la autonomía universitaria.

Y mientras tanto, un funcionario acusado de fraude, de violentar mujeres y de aprovechar el cargo público para sus amoríos, lo protegen.

Ese es el maldito pacto patriarcal que hace ley que el hombre mande y que la mujer aguante.

La política poblana premia por decreto a violentadores, mientras a las mujeres las vuelve sombra, las cosifica, las borra del mapa.