Jueves 09 de Julio de 2026

El torneo terminó para México. No se trata de los goles de Jude Bellingham y Harry Kane, sino de los 13 partidos disputados en territorio nacional. A pocos días de la final, comienza el momento de revisar los resultados reales: no las proyecciones anunciadas antes del evento, sino el dinero que efectivamente llegó a la economía. La diferencia entre ambas cifras deja importantes lecciones para empresarios y trabajadores.

El contraste entre las tres sedes mexicanas es significativo. En Guadalajara, el gobierno invirtió alrededor de 2 mil millones de pesos y la derrama económica alcanzó entre 10.5 y 11.5 mil millones de pesos, aunque la proyección oficial era de 20 mil millones. La ocupación hotelera promedio se ubicó entre 60 y 67 por ciento, por debajo de lo esperado.

En Monterrey, la inversión también fue considerable; sin embargo, tanto la derrama económica como la ocupación hotelera quedaron por debajo de las previsiones más optimistas.

En la Ciudad de México, la derrama económica ascendió a 22 mil 678 millones de pesos, de acuerdo con la Canaco CDMX. Aunque zonas como Polanco y el Centro Histórico alcanzaron ocupaciones hoteleras de entre 90 y 100 por ciento durante los días de partido, el promedio general fue de 70 a 80 por ciento, lejos de las expectativas cercanas al lleno total. El gasto promedio por visitante fue de 22 mil 500 pesos.

Menos turistas y costos más altos

Diversos factores influyeron en estos resultados. El primero fue la llegada de turistas internacionales, que estuvo muy por debajo de las estimaciones oficiales. Mientras el gobierno proyectaba hasta 5.5 millones de visitantes, cálculos más conservadores, como los de Moody’s, estimaban menos de 800 mil para las tres sedes mexicanas, con una proporción menor de extranjeros.

Además, muchos aficionados optaron por seguir el torneo desde Estados Unidos y Canadá.

A ello se sumaron los elevados costos. Los boletos llegaron a costar hasta tres veces más que en ediciones anteriores y las tarifas hoteleras también aumentaron considerablemente. Moody’s estimó que el impacto económico directo por turismo rondaría los mil millones de dólares, una cifra inferior a varias proyecciones iniciales.

Otro factor fue la percepción de inseguridad y el contexto social. Las protestas de la CNTE en la Ciudad de México durante el torneo afectaron la imagen de la capital para algunos visitantes, según reconoció la Concanaco. Asimismo, las restricciones a vendedores informales en las zonas FIFA limitaron parte del consumo tradicional asociado a este tipo de eventos.

Cabe recordar que México organizó únicamente 13 partidos, condición conocida desde el inicio, y que la mayoría de los análisis deportivos ya contemplaban una eliminación de la selección nacional en octavos o, en el mejor de los casos, en cuartos de final.

Restaurantes, entre los sectores menos favorecidos

El sector gastronómico registró resultados mixtos y, en muchos casos, inferiores a lo esperado:

  • 60 % de los restaurantes calificó su desempeño como menor o mucho menor respecto al año anterior.
  • 70 % no registró un incremento general en ventas.
  • Los bares, cantinas y sports bars reportaron aumentos de entre 15 y 30 por ciento gracias a promociones.
  • 65 % de los restaurantes no detectó presencia de turistas extranjeros.
  • 50 % consideró que el impacto general del Mundial fue negativo o muy negativo.
  • Se generaron alrededor de 15 mil empleos temporales, frente a una expectativa inicial cercana a 39 mil.

Cinco lecciones para los empresarios

El análisis concluye con cinco recomendaciones para el sector empresarial:

  1. Contrastar información de distintas fuentes antes de elaborar proyecciones.
  2. Diferenciar entre variables que pueden controlarse y aquellas que dependen de factores externos.
  3. Aprovechar los beneficios temporales para fortalecer ventajas competitivas permanentes.
  4. Entender que el verdadero legado de un megaevento depende del uso posterior de la infraestructura.
  5. Planear con escenarios conservadores para reducir riesgos financieros.

El Mundial 2026 dejó oportunidades económicas, aunque menores a las anunciadas inicialmente. La principal enseñanza es que los grandes eventos sí generan beneficios, pero rara vez alcanzan las cifras más optimistas. Para los empresarios, la diferencia entre expectativas y resultados representa una valiosa lección para futuras inversiones.