Viernes 10 de Julio de 2026

Cada Mundial nos deja emociones, alegrías y también preguntas. ¿Por qué algunos países logran mantenerse entre las potencias del fútbol mientras otros, como México, siguen viviendo de momentos? La respuesta no está únicamente en los jugadores; comienza mucho antes, en las decisiones que se toman desde lo local.

Los municipios son el primer eslabón para construir el deporte del futuro. Es en las canchas de las colonias, en las unidades deportivas, en los parques y en las escuelas donde nacen los sueños de miles de niñas, niños y jóvenes. Sin embargo, durante años esos espacios han sido abandonados o convertidos en obras de relumbrón que lucen bien para la fotografía, pero que carecen de mantenimiento, programas deportivos y entrenadores capacitados.

Si queremos que México compita con las mejores selecciones del mundo, primero debemos construir municipios que compitan por ofrecer mejores oportunidades a sus juventudes. No basta con inaugurar una cancha; hay que llenarla de vida. Se necesitan ligas municipales, torneos permanentes, becas deportivas, escuelas de iniciación, recuperación de espacios públicos y una estrategia que aleje a los jóvenes de la violencia y los acerque al deporte.

Invertir en deporte no es un lujo, es una política pública inteligente. Cada niña o niño que encuentra en una cancha un lugar para crecer representa una oportunidad menos para la delincuencia, las adicciones o el abandono escolar. Ahí es donde realmente se empiezan a ganar los partidos más importantes.

El Mundial nos emociona durante unas semanas, pero la construcción de una selección competitiva comienza todos los días en cada municipio del país. Tal vez el próximo gran futbolista mexicano hoy esté jugando en una cancha de tierra. La diferencia entre que ese talento florezca o se pierda dependerá, en buena medida, de que los gobiernos locales entiendan que invertir en el deporte es invertir en el futuro de su comunidad.