Lunes 13 de Julio de 2026

En mi podcast he entrevistado a un buen número de personas y hay tres temas de los que muchos no quieren hablar: religión, política y fútbol. Aunque no soy un experto en el tema, hoy quiero hablar de uno de esos temas tabú: el fútbol. Soy aficionado a este deporte y quise combinarlo con mi gusto por la estadística. Después de la resaca por la eliminación ante Inglaterra y con la mente en frío, me surgió una idea que me puso a reflexionar: ¿qué equipo que ha eliminado a México en una fase de eliminación directa ha llegado a ser campeón del mundo? La respuesta es que ninguno.

A partir de 1970, el fútbol mexicano ha ido construyendo una reputación de ser competitivo y ha logrado superar la fase de grupos en 10 de las 12 ediciones en las que ha participado. Si bien las glorias internacionales se resumen más en los logros de las selecciones olímpicas y sub-17, el Tri Mayor se ha especializado en dejar a la afición con la sensación del ya mérito (o del famoso ¿y si sí?). Pero tras una nueva eliminación mundialista y después de que Noruega tampoco pudiera consumar la revancha, les dejo una pregunta: para el verdugo del Tri, ¿es una bendición o una maldición eliminar a México en una fase de eliminación directa? La realidad apunta más a lo segundo. Todo aquel equipo que ha eliminado a la Selección Mexicana en una ronda de eliminación directa queda automáticamente inhabilitado para ser campeón del mundo. Este patrón se ha repetido con Italia, Alemania, Argentina, Brasil, Países Bajos, Bulgaria y Estados Unidos.

Esta “maldición” quizá pueda ser rota por quienes inventaron el llamado “deporte más hermoso del mundo”: los ingleses.

En México 1970, Italia nos goleó en cuartos de final, pero el Rey Pelé les repitió la dosis en la final disputada en el Estadio Azteca. Dieciséis años después, en 1986, Alemania nos privó de seguir avanzando en casa con una agónica tanda de penales. Sin embargo, terminó cayendo ante la Argentina de Diego Armando Maradona. Las dos selecciones que nos eliminaron en casa estuvieron cerca de alcanzar la gloria mundialista, pero la maldición no se los permitió.

A partir de la década de los noventa, la maldición de eliminar al Tri tuvo efectos más rápidos. A ninguna selección le alcanzó para llegar al último partido. Bulgaria, en 1994, y Países Bajos, en 2014, alcanzaron las semifinales, mientras que Alemania, en 1998; la Argentina de Messi, en 2006 y 2010; y el Brasil de Neymar, en 2018, sufrieron el castigo instantáneo: perder en la siguiente ronda.

¿Quizá la camiseta verde impregna a sus rivales con una especie de karma deportivo? Nuestra selección es un rival incómodo y competitivo que obliga a las potencias a dejarlo todo en la cancha. Equipos como Países Bajos, bajo el calor de Brasil en 2014, o Argentina, en Leipzig en 2006, tuvieron que jugar al límite para superarnos. Quizá también se mezcle la energía de frases como el famoso “No era penal”, que haya contribuido a alimentar esta narrativa.

Para la afición mexicana, esta anécdota funciona como una especie de karma deportivo. Al final, en esta edición, el fútbol mexicano terminó su participación un poco antes de lo que se esperaba. Hoy, en la recta final del Mundial 2026, esta estadística apunta directamente a Inglaterra.

 

¿Podrán Bellingham y compañía romper con la “malaria” de eliminar a México y conquistar la Copa del Mundo? ¿O esta maldición seguirá vigente?