09 de Agosto de 2026 |
Los poblanos estamos viviendo un espectáculo pocas veces visto, leído y escuchado. La polémica de “huelen a baúl” llevada de la mano del “edadismo” y el nicho clientelar de Morena ubicado en la tercera edad, tuvo su “agosto”, precisamente en el mes de los abuelos. Los hechos pueden caer en lo banal o en los políticamente incorrecto, salpicado de lo vergonzoso. Para quienes ya tenemos más pasado que futuro, difícilmente duplicaremos la edad actual, quizá pase por un chiste de mal gusto, una broma salpicada de espectacularidad. Pero para quienes observan el escenario de lo político y lo social en Puebla el resbalón de las diputadas Salvatori y Palomares, constituye otra muestra más de la sobrada exposición de la debilidad de las estructuras ideológicas de la 4T local y por supuesto de los dirigentes de Morena incapaces de poner orden en sus afiliados. En las ferias de los pueblos los fuegos artificiales tienen la misión de entretener al pueblo, distraerlo, hacer que se mire al cielo y se quite la vista de la tierra; en estos escenarios de feria actúan los raterillos y los embaucadores. Hace décadas se vendían unos carteles para reflexiones y máximas populares, una de ellas decía “Hoy no se fía, mañana sí”. Otra muy a modo de los hechos actuales de “huele a baúl”: “Antes de hablar, conecta la lengua con el cerebro”, muy recomendable a las legisladoras. Y una más precisa reza así: “El hombre y la mujer, son dueños de su silencio y esclavos de sus palabras”. El protagonismo nunca ha sido bueno para los políticos, en el PRI costó muchas derrotas y fracasos electorales, los políticos protagónicos no son buenos activos, por el contrario, sus errores arrastran al partido, al movimiento en este caso, cuya misión entre otras era velar por “los viejitos”. Vaya contradicción, el gobierno federal de Morena ha gastado millones de millones de pesos en las pensiones para la Tercera Edad, y dos diputadas poblanas se burlan de los adultos mayores que “huelen a baúl”. En fin, fuegos artificiales que intentan tapar lo que un proverbio árabe dice: “La lengua del sabio está detrás de su corazón; el corazón del necio está detrás de su lengua”. O como diría el clásico “exceso de escasez”.
O por lo menos, así me lo parece losperiodistas.com.mx@gmail.com
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