Jueves 24 de Septiembre de 2026

Escombrar la biblioteca deja polvo, mucho polvo, algunos alacranes muertos, algún resto de palomillas, quizá algunas polillas no controladas, pero también sorpresas.

Zalacaín se había apostado el último fin de semana a poner orden en el “desorden” de los libros de comida, gastronomía, tradiciones, y algo de revistas viejas, como el “Confidencias, Vidas verdaderas” de los principios de la década de los 40 del siglo pasado. Costaba 60 centavos y la portada ya era en color. Los artículos eran sobre la vida de los artistas como Mapy Cortés. También tenía horóscopos y algunas secciones de orientación médica, o explicaciones sobrenaturales.

La idea fue concebida por el Profesor Julio Alaiz del Valle a principios de la década de los 40 del siglo pasado y aparecía los días martes de cada semana.

Algunos poemas, consejos de moda femenina, cuentos y la sección más demandada “Intercambio social”, una especie de “Facebook” de aquella época. Su formato era parecido al de los “anuncios económicos” de los periódicos.

Las y los lectores enviaban un texto al Apartado Postal 1927 de México, D.F. donde escribían un mensaje y además pagaban 5 centavos por palabra.

Aquí algunos ejemplos:

“31123. Deseo correspondencia con caballero honorable, de 40 a 55 años. Viuda, sin hijos, alta, blanca. La soledad háceme buscar compañero. De conocimiento el destino dirá y nosotros resolveremos. Espérote. Soy Jalicience”.

Unos 150 párrafos llenaban varias páginas impresas en un papel periódico y los demandantes de relaciones eran de toda la República.

Las poblanas no se quedaban atrás:

“31146. Señorita 33 años, poblana, desea encontrar caballero decente, edad apropiada, pueda ofrecerle casamiento rápido, si radica en san Luis Potosí, mejor; pero no es requisito, exijo seriedad, no aventuras”.

Y los extranjeros también pedían pareja por la revista “Confidencias”:

“31147. Español soltero, de mediana edad y estatura, de buena presencia física, católico de buenas costumbres, profesionista, activo y emprendedor, experto en ganadería y agricultura, con poco tiempo en el país, totalmente solo, sin compromiso de familia, relacionaríase con dama de buenos sentimientos y posición económica, sola, sin problemas familiares, no menor de 25 años y más bien chaparrita. Objeto: matrimonio. No contesto anuncios. Pide mi dirección a Confidencias”.

Otra más atrajo el interés de Zalacaín mientras absorbía un trago de “Mate”, le había llegado la “Yerba Mate” de la variedad “Ilex Paraguariensis”, elaborada con “palo” y bajo la rúbrica “Rosa Monte”.

Amante de la ”yerba” el aventurero había reunido una buena cantidad de “guampas” también llamadas “porongo”; las más usuales y tradicionales se fabrican a partir de la cáscara de la calabaza, las modernas son de acero inoxidable y la variedad de “bombillas” es abundante.

Cada sorbo deja un sabor de amargor muy agradable, “pone de buenas y hace pensar” decía Zalacaín.

El texto decía:

“31164. Señorita de 19 años, dicen bonita, 1.65 estatura, de mediana cultura y posición, católica y muy cariñosa. Deseo rápido matrimonio por las dos leyes con caballero de 22 a 23 años, que no padezca enfermedades peligrosas. Favor enviar foto e igualmente lo haré y absoluta seriedad”.

Una de las tías abuelas de Zalacaín había guardado varias de estas revistas y contaba con simpatía como una señora muy conocida en esas épocas había conseguido matrimonio con un ranchero de fuera de Puebla y habían formado una familia con 4 o 5 hijos.

La revista ofrecía una garantía “Importante. Rogamos no nos pidan direcciones de nuestros anunciantes. No daremos ninguno bajo ningún pretexto. Este servicio es confidencial y secreto”.

Completaba el contenido de la revista una serie de anuncios, la mayoría dedicados a la belleza femenina, alguna bebida alcohólica, caricaturas, vida de artistas, cartas de amor, comics y por supuesto un pequeño apartado “La cocina y la mesa” donde aparecían recetas como esta:

“Chalupas Poblanas. Ingredientes: 2 cucharadas de manteca, 1 cebolla mediana finamente picada, 2 dientes de ajo también picados, 3 chiles pasilla asados, desvenados y molidos, 500 gramos de tomates asados y molidos, sal al gusto, 24 tortillas fritas en manteca, 200 gramos de lomo de cerdo cocido y deshebrado, 50 gramos de queso rallado.

“Manera de hacerse: En una cacerola se pone manteca al fuego, cuando esté bien caliente se agrega la cebolla, ajos, chiles, tomates y sal. Dejándose hervir hasta que tome punto de salsa. En un platón, colóquense las chalupas, báñense con la salsa bien caliente, agréguese el lomo y espolvoréense con el queso”.

Ciertamente la receta difiere de la tradición poblana conocida hoy día donde el comal con el centro hundido es uno de los elementos esenciales para hacer chalupas poblanas, al fin y al cabo, desde el siglo XIX hay “chalupas” y no precisamente “poblanas” también en otros estados e incluso en el País Vasco, pero las poblanas, verdes y rojas, son únicas, especialmente las de feria, puestos de zaguanes, parques, y claro está, las de la tía abuela con salsa borracha, pero esa, esa es otra historia.

* Autor de “Orígenes de la Cocina Poblana” Editorial Planeta.

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