25 de Octubre de 2026

Ante los últimos acontecimientos en el orden político, bien está recordar la sentencia aquella de que “el hombre es el único ser sobre la tierra que se tropieza dos veces con la misma piedra, sobre todo cuando no reflexiona por qué se tropezó la primera vez”.

Combatir el odio, la corrupción, la mentira, etcétera, y caer con el paso de los años en lo mismo, es uno de los ejemplos.

Administrar el poder para beneficio personal y no para la construcción de un Estado de bienestar, libertad y garantías individuales amparadas por la ley, es otro ejemplo.

Los partidos políticos cometen los mismos errores: cerrarles el paso a sus enemigos internos o simplemente a quienes no les obedecen en sus pretensiones y buscan rebelarse y optar por otros caminos, un ejemplo más.

El PRI se desfondó a partir de aquella lucha entre políticos y tecnócratas, con el resultado de un candidato asesinado y un presidente que entregó el poder a la oposición para evitar descalabros mayores.

Pero el sistema Fox, de resolver todo en “quince minutos” y buscar a los talentos para solucionar los grandes problemas nacionales, tampoco dio resultado y cometió el mismo error del PRI, aumentado por su sucesor, Calderón, a quien López Obrador culpó de todos los males de la nación.

Y la historia se repitió: lo criticado persigue ahora a los nuevos “talentos”, quienes, en ausencia de experiencia, deben aceptar como militantes a los viejos cuadros del tricolor que le dieron fortaleza en su tiempo.

Es decir, las mismas prácticas, los mismos enunciados, pero con chalecos de diferente color.

El PRI y el PAN pagaron caro el error de no aceptar a las fuerzas opositoras internas. Un buen ejemplo es Puebla, especialmente en el municipio: han pagado caro el error.

Las decisiones de los dirigentes de partidos y de los llamados “jefes políticos” demuestran que solo se ve el árbol y se pierde la visión completa, integral, del bosque.

Esas circunstancias hacen perder la realidad de la escena, la visión de conjunto y, por tanto, no tener el cálculo real de las decisiones, y es que en el fondo no quieren, no saben o no aprenden a “soltar el poder”.

Póngale los nombres que quieran. El talón de Aquiles del autoritarismo es no saber negociar.

O por lo menos, así me lo parece.

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Video: https://youtu.be/NE2w8bwZXdg