Jueves 29 de Octubre de 2026 |
El sensible fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas nos obliga a mirar hacia una etapa fundamental de la izquierda mexicana. Tres veces candidato a la Presidencia de México, fundador del PRD y protagonista de la transición democrática, su trayectoria estuvo marcada por la exigencia de elecciones libres y competitivas, mayor pluralidad política, libertad de expresión y una profunda transformación del sistema político mexicano. Cárdenas desafió al sistema dominante de su época y abrió espacios indispensables para la organización de la izquierda. Michoacán fue uno de esos territorios fundamentales y, en 1997, su triunfo como primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal electo por voto popular marcó un parteaguas. La capital se convirtió posteriormente en uno de los principales espacios políticos del movimiento progresista mexicano. Su legado deja al menos tres lecciones para México y para Puebla. Primero, ante la injusticia y los obstáculos democráticos, conquistar espacios institucionales permite mantener vivos y organizados a los movimientos sociales. Segundo, principios como la igualdad, la ampliación democrática y la soberanía deben seguir funcionando como brújula de la vida pública. Tercero, la vía pacífica y la no violencia pueden constituir poderosas herramientas de transformación política. Pero los desafíos de nuestra generación son distintos. La izquierda debe conservar sus principios mientras responde a una nueva realidad marcada por la revolución tecnológica. Hoy, la igualdad también significa garantizar acceso a internet, educación tecnológica de calidad, herramientas digitales, formación científica y derechos frente al desarrollo de la inteligencia artificial. A nuestra generación le corresponde transformar la lucha social en una izquierda moderna y transformadora, capaz de defender los derechos históricos y, al mismo tiempo, construir nuevos derechos para una sociedad profundamente tecnológica. Honrar el legado de quienes democratizaron México también significa entender nuestro tiempo. La izquierda del futuro deberá unir justicia social, democracia, soberanía e innovación para evitar que el progreso tecnológico se convierta en una nueva forma de desigualdad. |