Nora Merino Escamillla, el colmo de desfachatez

  • URL copiada al portapapeles

La Vecindad


22 Jul 2021

Vecinas, vecinos, el extraño caso de la morenista, ahora petista pero siempre barbosista, Nora Merino Escamilla, quien primero salió a decir que la olvidadiza y poco productiva LX Legislatura hizo realidad la reforma que obliga la gratuidad de los métodos anticonceptivos en las instituciones de salud pública, cuando ésta viene funcionando desde hace casi tres décadas. ¡Ahí, les encargo!

El asunto de la diputada no queda nomás ahí. No. Y es que ahora, en un ataque de brutal honestidad acepta que se heredará los temas de la ley de desaparecidos y la despenalización del aborto a la siguiente legislatura porque eran “temas complicados” y porque habría que ver qué dice el gobernador. Más claro ni el agua.

Se le olvidó que esos temas eran compromisos de la bancada que ya abandonó y que ella le puso el pie a estas dos iniciativas nomás por capricho político. A ver qué tal la LXI Legislatura. ¡Esperen! Nora también estará ahí.

*

¿Alguien sabe dónde está el súper delegado Rodrigo Abdalá? Desde que Irma Sandoval, la secretaria de la Función Pública, reveló que él y otros angelitos andan bajo investigación nadie lo ha visto ni asomar un cabello. ¡Bueno! Hay que ser justos: desde que lo nombraron delegado de Programas para el Desarrollo en la entidad, es decir, un representante del gobierno federal en Puebla, no ha hecho gran cosa.

Así que mientras se sabe dónde anda, más le vale poner en orden sus cosas porque el panorama no le pinta muy bien que digamos.

*

Hablando de panoramas, qué tal que Genoveva Huerta anda afianzando más sus relaciones con el PAN nacional. Se sabe que es la ungida para seguir reestructurando el partido en todo el estado. La reconfiguración del blanquiazul está en marcha, y solo ellos saben para quién o a dónde va la brújula para una mujer en el panismo rumbo al 2024.

*

En el afán de mostrarse sensibles y progresistas las y los políticos han abusado del lenguaje incluyente, cayendo en aberraciones que muestran más su falta de preparación y, en otros casos, su misogina. Ayer, en su intervención en el Senado, Alejandro Armenta aplicó un enunciado con “las y los hombres”. Que alguien le diga, por favor, para evitar más aberraciones de este tipo, que lo correcto es “las mujeres y los hombres”. De por sí, si quiere brillar en frente de la Comisión de Hacienda defendiendo su libro La pandemia de los azúcares añadidos en México más vale primero estar bien preparado.

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

  • URL copiada al portapapeles