Infanticidio en México

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Escribía una ponencia para una universidad aquí en Puebla, y visualizando a mis interlocutores, estudiantes entre 18 y 21 años, con sueños, aspiraciones, metas por cumplir, con ese ímpetu tan característico de personas de su edad, recibo un mensaje de una nota donde después de desaparecida, una niña de 14 años en Morelos, fue encontrada muerta.

Así mismo, leyendo en este medio la infografía de Brenda, una niña de escasos 4 años, fue encontrada muerta, con agresiones físicas y sexuales que le arrebataron la vida.

Sin importar que las conociera, un sentimiento de tristeza e impotencia, me invadió.

Ellas no podrán llegar a tener los sueños que los universitarios a quienes me voy a dirigir.

Ellas no podrán tener fiesta de XV años, ni podrán estudiando, ni de disfrutar una fiesta, un cumpleaños, un sueño.

Todo por unos seres asquerosos, sin escrúpulos, desalmados que confirman la alarmante cifra de infanticidios a nivel nacional.

Hasta principios de este año, se han cometido más de 27 mil delitos en contra de menores de acuerdo a Save the Children, y peor aún, la cifra sigue incrementando.

Más de 27 mil familias se han visto afectadas por violencia que en algunos casos, resulta en infanticidio.

Y los miles de cuestionamientos surgen, como una advertencia y señalamiento a todos nosotros, como sociedad, ¿Qué estamos haciendo para que los niños y niñas mexicanas sufran estas atrocidades? ¿Qué valores inculcamos? ¿Seguimos fomentando el machismo como forma de vida desvalorizando a la mujer y solo ser vista como objeto sexual?

Inculquemos los valores como el respeto, la igualdad y equidad, la solidaridad y sororidad. No fomentemos pensamientos retrogradas y machistas en nuestros hijos e hijas ni en nuestro ambiente familiar, social ni laboral, no seamos cómplices,  ni nos hagamos de la vista gorda

Seamos responsables de nuestros actos y de los demás, cuando veamos que afectan la vida e integridad.

Han sido días y meses de saber noticias de feminicidios e infanticidios en nuestro país donde se promueve un tratado de paz y complicidad del gobierno federal con el crimen organizado extendiendo su apoyo y minimizando su repercusión con un simple "abrazos no balazos", "las causas de un homicidio, son las mismas que las de un feminicidio".

Aunado a la falta de valores, sufrimos una falta de estrategia política y gubernamental para atacar este problema social que van en aumento.

Niñas y niños desaparecen, son violentados, son agredidos sexualmente, son obligados a exponerse en las calles, vendiendo productos o pidiendo limosna, son usados como mercancía.

México sigue ocupando un lamentable segundo lugar en turismo sexual infantil.

Los lenones, traficantes y consumidores no parecen ser afectados ya que siguen inexistentes políticas públicas y acciones gubernamentales, ya que de manera silenciosa estas prácticas persisten a los ojos de todos.

¿Qué estamos haciendo para que Brenda y Melissa, y las miles de niñas en nuestro país ya no desaparezcan, ya no sean violadas, maltratadas ni violentadas?

¿Qué estamos haciendo para que las niñas sean respetadas, sean cuidadas y protegidas por su propia familia y la sociedad?

Espero que esta columna sirva de verdadera reflexión para hacer una autoanálisis cómo padres y madres y saber que educación y valores estamos inculcando; qué acciones proyectamos desde nuestra trinchera cómo maestros, estudiantes, trabajadores, empresarios, profesionistas y demás, para hacer una sociedad sólida y justa para que todos y todas convivamos en armonía, qué políticas proponen y llevan a cabo nuestros gobernantes y políticos para contribuir a mejoras las condiciones sociales y embestir estos problemas sociales que van en ascenso y dónde más de 27 mil familias no podrán tener paz ni ver crecer a sus hijas.

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