Miércoles 21 de Enero de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Bien dicen que el amor no se busca, sino que se encuentra.

Y en la política poblana, Delfina Pozos amaneció convertida en el objeto del deseo.

 

PAN y Movimiento Ciudadano le mandan flores, le escriben mensajitos de “cuando gustes platicamos” y hasta le prometen futuro.

El PRI, mientras tanto, observa desde la esquina… con el tanque de oxígeno a medio vaciar.

Delfina Pozos no corre, no se precipita. Ella se deja querer, analiza, reflexiona, escucha propuestas, agenda cafés y posa como quien sabe que la pista es suya.

 

No dice que sí, pero tampoco dice que no.

 

Política fina, de esa que huele a despedida lenta y a mudanza bien pensada.

 

Lo interesante no es el coqueteo —eso ya es deporte nacional—, sino el efecto colateral, pues cada guiño, cada “estoy analizándolas”, es un pasito más hacia la extinción del agonizante PRI.

 

El PRI jura que todo está bajo control, que habrá diálogo, que Alejandro Moreno dará la charla motivacional correspondiente.

Pero la realidad es terca, pues cuando tus cuadros más visibles empiezan a ver la puerta, no es traición, es instinto de supervivencia.

 

El PAN abre los brazos con sonrisa institucional: “demócrata, trabajadora, con experiencia”.

Movimiento Ciudadano, más relajado, juega la carta de la vieja amistad y el color fosforescente.

Delfina Pozos, entre tanto, mide, calcula y sonríe. Sabe que hoy no necesita tocar la puerta; la puerta se le abre sola.

 

En La Vecindad no juzgamos, porque la política también es eso: leer los tiempos, oler el humo antes de que el edificio se venga abajo.

 

 

Y el PRI, hay que decirlo, ya huele a puritita nostalgia.

 

Así que mientras el tricolor intenta revivir viejas glorias, Delfina Pozos hace lo que haría cualquiera con sentido de ubicación: ver hacia dónde sopla el viento.

Porque en política, como en el amor, nadie se queda donde ya no lo pelan… y menos si el lugar está a punto de derrumbarse.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org