Viernes 06 de Febrero de 2026

¡Vecinas, vecinos! 

 

Que Sergio Vergara Berdejo, exsecretario de Cultura, en tiempos de Miguel Barbosa, haya sido sancionado administrativamente con la indemnización por $3,250,305.05 y la inhabilitación temporal por 12 años, cinco días antes de su muerte, no es justicia es una burla para la ciudadanía.

 

La justicia debe ser pronta y expedita.

 

Sergio Vergara debió responder en vida por el daño al patrimonio cultural de las y los poblanos, por el mal uso de recursos de por lo menos 11 millones de pesos que tienen que ver con la compra de chips, que no fueron chips, y por supuestas obras de remodelación en el Centro Cultural La Carmela.

Desde 2021, diversos medios de comunicación y parte del gremio cultural levantó la voz en contra de una serie de omisiones, mentiras y negocios turbios que desde su llegada a Cultura empezaron a relucir.

Según el Expediente 14/2025-PARA-SERA-2, Sergio Vergara fue sancionado el 30 de enero de 2026, cinco días antes de que se hiciera pública su muerte y meses después de que en dependencias como el Colegio de Arquitectos y la BUAP le rindieran tributo por sus “grandes” aportes a la cultura.

 

Los tres millones de pesos que debía pagar por su “falta administrativa grave” se quedaron cortos con todos los negocios que hizo a costa de las y los poblanos, con las empresas fantasmas con las que ganaba licitaciones, con las obras de remodelación que cobró pero que nunca hizo, con las obras de arte que supuestamente desaparecieron, con los chips millonarios que resultaron ser etiquetas de ropa y que hoy yacen en los libros de la Biblioteca Palafoxiana con más de quinientos años de historia.

Que no los engañen. Sergio Vergara se fue impune, con por lo menos tres pensiones que recibía por su desempeño como funcionario público, con todos los honores y con los bolsillos bien forrados.

 

La justicia otra vez nos quedó a deber.

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El arguende por el ajuste en las tarifas del agua en Tehuacán ha reabierto una gran herida: 

¿Cómo y cuándo se quebró financieramente el OOSAPAT?

 Información pública, declaraciones oficiales, notas periodísticas y hasta chismes de vecindad permiten ubicar uno de los periodos más críticos del organismo entre 2019 y 2021:

Durante la gestión de Jaime Enrique Barbosa Puertos, nada más y nada menos que primo del difunto Miguel Barbosa Huerta, como director del Organismo Operador del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Tehuacán (OOSAPAT).

En ese periodo, el organismo dejó de cubrir de manera regular los pagos obligatorios a la Conagua por derechos de extracción y descargas residuales, acumulando un adeudo millonario, según información presentada en Cabildo y notas periodísticas.

El chiste se cuenta solo, el propio Jaime Enrique Barbosa acusó a su antecesor de haberle heredado un adeudo correspondiente al pago de energía eléctrica de un mes y compromisos de nómina, utilizándolo como argumento de desorden financiero. 

Pero, a mitad de su administración, el pasivo con Conagua ya se había incrementado de forma tan significativa que llegó a superar los 18 millones de pesos, y, al cierre de su gestión, ese adeudo se había convertido en una carga financiera estructural, muy pero muy superior al pago de energía eléctrica que le dejaron colgando.

 

Esta historia de excesos no hubiera sido posible sin el poder político y la protección que el entonces director contaba por ser primo del exgobernador Miguel Barbosa.

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Aunque el exdirector negó reiteradamente las acusaciones, a su salida, el OOSAPAT heredó una estructura financieramente debilitada, con miles de deudas, rezago operativo y sin capacidad real de inversión.

 

No se equivoquen, vecinas y vecinos, la quiebra del OOSAPAT no es un fenómeno reciente, sino el resultado de haber puesto la ambición política de un funcionario (o varios) por encima del interés público.

 

Así las cosas.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos el lunes.

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org