Miércoles 18 de Marzo de 2026

Vecinas, vecinos, miren ustedes que en esta vecindad hay tradiciones que nunca fallan: el que aparta lugar con cubeta, la señora que todo lo oye y el político que jura que ahora sí viene limpio.

 

Ahora, imagínense el escándalo cuando alguien propone ponerles examen antidoping y hasta bolígrafo.

Sí, como cuando en la escuela decían “saquen una hoja” y medio salón empezaba a sudar frío.

 

Y es que el gobernador Alejandro Armenta soltó la bomba con esa frase que ya retumba en los pasillos: “a ver cuántos lo pasan”.

Y no es por intrigar, pero en esta vecindad más de uno ya empezó a hacer cuentas y no precisamente alegres.

La propuesta viene de la diputada Delfina Pozos, pero el respaldo del gobernador le metió sabor al asunto.

No solo dijo que estaría bien aplicar antidoping a candidatos y candidatas, sino que extendió la duda existencial a diputados, alcaldes y a todo el que ande levantando la mano para 2027.

 

¡Tómenla!

 

Y claro, aquí es donde la vecindad se pone sabrosa.

Porque una cosa es gritar “¡yo quiero servir al pueblo!” desde el balcón y otra muy distinta es aceptar un examen que no se puede maquillar con discurso, ni con promesas, ni con jingles pegajosos.

 

Alejandro Armenta, con ese tono entre serio y picoso, dejó caer otra joya: si no se puede hacer obligatorio por temas de derechos humanos, que sea un acto “moral y ético”.

Traducción vecinal: a ver quién se anima solito.

Silencio incómodo.

Así que basta con poner la mesa y ver quién se sienta. Y quién, curiosamente, encuentra mil pretextos para no llegar.

 

Que si “no es el momento”, que si “hay otras prioridades”, que si “esto es un distractor”… ya saben, el manual básico del evasivo profesional.

 

Pero el asunto no se queda en la sustancia, sino en el fondo.

 

El que tenga cola que le pisen, mejor ni se forme

El gobernador también soltó una advertencia que en esta vecindad ya entendimos perfecto: el que tenga cola que le pisen, mejor ni se forme.

Nada de candidatos con antecedentes, vínculos raros o historias turbias que luego salen en el peor momento. Porque ahora, dice, los van a exhibir.

 

Y eso, en tiempos de redes y memoria selectiva, duele más que cualquier antidoping.

Al final, la propuesta tiene algo de espejo incómodo porque no obliga, pero sí revela.

 

No acusa, pero exhibe.

No señala, hasta que alguien decide no participar.

 

Y en esta vecindad, donde todos dicen ser honestos, trabajadores y “diferentes”, la pregunta ya quedó flotando en el aire como ropa en tendedero:

¿Quién sí se haría la prueba y quién mejor se hace el desentendido?

Porque una cosa es prometer limpieza.

Y otra, muy distinta, es pasar la prueba.

 

¿O cómo ven?

 

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*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org