Miércoles 15 de Abril de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

En esta vecindad hay leyes que nacen, leyes que crecen y leyes que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se encarga de mandar a “reevaluación urgente con tarea incluida”.

Y justo así le pasó a la famosa Ley de Ciberasedio en Puebla…

Apenas estrenada, apenas presumida, apenas entendida por algunos y ¡pum!, la SCJN la declaró inconstitucional.

 

Así, sin anestesia.

Como cuando te dicen “sí te quiero… pero no así”.

 

Pero ojo, porque aquí empieza lo interesante de la vecindad legislativa, y es que hay quien dice que no hay derrota, solo “oportunidad de mejora”.

Porque el Congreso de Puebla ya salió a decir que no se preocupen, que sí, que la eliminan, pero que ya viene otra.

 

Nueva.

Renovada.

Con más precisión.

Más técnica.

Más fina.

Más “ahora sí quedó”.

O sea, la versión 2.0 del mismo intento.

 

Porque en esta vecindad, cuando una idea no pasa se vuelve a intentar con otro nombre, otro empaque y un discurso más serio.

 

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El argumento es claro: el problema no es la intención, sino la redacción.

No es el fondo, es la forma.

No es el contenido, es el artículo.

No es la ley, es cómo la entendieron los ministros.

 

¡Cómo ven!

 

¿Qué hará el Congreso de Puebla luego que declararan inconstitucional la Ley de Ciberasedio?

 

Mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación decía “esto puede afectar la libertad de expresión”, acá la respuesta fue: “ok, lo volvemos a escribir, pero mejor”.

Porque el fenómeno del ciberasedio —ese término que ya suena a nivel videojuego— sigue siendo, dicen, un problema real.

Sobre todo para niñas, niños y adolescentes.

Y eso nadie lo discute.

 

El tema es cómo se legisla sin que parezca que estás tratando de resolverlo con un borrador apresurado y demasiado entusiasmo.

Porque la historia es conocida: se aprueba, se defiende, se cuestiona, se litiga, y al final, se vuelve a empezar.

Como si la legislación fuera serie de temporada.

 

Pero aquí viene lo más vecindad de todo: mientras la SCJN decía que estas figuras mal definidas pueden inhibir el debate público, el Congreso de Puebla respondía con una promesa que ya es casi ritual político:

“Vamos a construir una nueva figura jurídica”.

 

Esa frase que suena elegante, institucional y que básicamente significa que “ahí vamos otra vez”.

Y claro, nadie duda de la buena intención de las y los diputados.

El problema no es querer regular el acoso digital, que existe y es serio.

 

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El problema es que en esta vecindad a veces se legisla como quien arma muebles sin instructivo, con piezas sobrantes, instrucciones vagas y la esperanza de que al final sí funcione.

Mientras tanto, la SCJN ya hizo lo suyo, la ley ya fue tumbada, y el Congreso de Puebla ya activó el modo reconstrucción inmediata.

 

Porque aquí no se cancela nada.

Aquí todo se ajusta.

Se corrige.

Se vuelve a intentar.

 

Y si no funciona, pues se vuelve a redactar.

Total, el teclado aguanta.

Y así seguimos, en esta vecindad donde las leyes nacen con entusiasmo, sobreviven con debate y renacen con otro nombre.

Porque si algo quedó claro hoy es esto:

 

La ley cayó, pero la idea, esa, sigue insistiendo en tocar la puerta.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org