Miércoles 22 de Abril de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Miren ustedes que en esta vecindad llamada Puebla nadie se espanta por las bardas.

Es más, si una pared amanece limpia, hasta preocupa y no falta quienes digan que algo raro está pasando, alguien no está trabajando su “posicionamiento espontáneo”.

Y ahora resulta que Morena, con toda la calma del mundo —esa calma que da ir arriba en las encuestas—, salió a decir que lo del PAN es pura desesperación.

Que eso de andar cobrando cuotas para pintar bardas es casi un acto de sobrevivencia política.

Que si 15 mil mensuales por salir en muro ajeno, que si el negocio del gis electoral.

 

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¡Vaya, que el blanquiazul ya puso tarifa al amor público!

Y desde la trinchera guinda dicen:

“No nos inquieta”.

Así, con la tranquilidad de quien ve llover, aunque también tenga goteras.

 

Porque aquí entre nos, en esta vecindad todos hemos visto que las bardas no son patrimonio de un solo partido.

Son como los puestos de garnachas: hay de todos los colores, sabores y presupuestos.

 

Y sí, Morena podrá decir que lo suyo es territorio, estructura y encuestas, pero tampoco es que sus nombres no hayan aparecido, mágicamente, en muros estratégicamente ubicados.

 

De esos que nadie pintó, pero ahí están. De esos que nadie pagó, pero bien que lucen. De esos que brotan como humedad en temporada de lluvias.

Lo interesante no es quién pinta más bardas, sino quién finge mejor que no sabe de dónde salieron.

Porque mientras unos quieren cobrar cuota y otros se hacen los sorprendidos, la realidad es que todos juegan el mismo juego: posicionarse sin que parezca campaña, promocionarse sin que sea promoción, adelantarse sin decir que ya arrancaron.

El arte del “yo no fui” versión política.

 

Y en ese juego, Morena dice no preocuparse, pero también anda sacando el reglamento interno para recordar que no se permiten espectaculares, que no se vale denostar, que todo con medida.

Como quien dice:

“No me preocupa, pero sí me ocupa”.

Porque claro, una cosa es criticar la desesperación ajena y otra muy distinta es que te cachen con los mismos “pendientitos” en la mochila.

Al final, en esta vecindad las bardas hablan. Y hablan mucho. Aunque nadie quiera hacerse responsable de lo que dicen.

Y mientras unos pasan la brocha y otros pasan lista en las encuestas, la ciudadanía —esa que no cobra cuota ni aparece en muro— sigue viendo el espectáculo.

Uno donde todos acusan y todos, de una u otra forma, ya apartaron su pedacito de pared.

*

En Tehuacán se traen un buen desmadre… no hay mejor forma de calificar lo que está pasando con este importante municipio de Puebla.

 

Resulta y resalta que el hambre de poder y de riqueza, sobre todo en tiempos de elecciones tiene vueltos locos a varios y varias tehuacanenses.

No es casualidad que hace unos días hayan clausurado los invernaderos de los Celis, ubicados en Chilac y en Chapulco.

 

Con decirles que ya hubo bloqueos carreteros y hasta casetas de cobro querían tomar; el párroco de Chapulco lanzó comunicado para intentar calmar los ánimos de la población.

Tampoco es casualidad que hayan metido a la cárcel a los Romero y mucho menos que Olga Romero Garci Crespo está tan movida e interesa en hacer acto de presencia en su tierra natal.

Los Romero, los Celis y Olga tienen algo en común: una herencia de 600 millones de dólares pertenecientes a la difunta empresaria Socorro Romero Sánchez.

Los tres quieren ese dinero y harán hasta lo imposible para obtenerlo, incluso desestabilizar a la población, por eso las manifestaciones por el tema de los invernaderos.

La lucha de poder y ambición de familia ha convertido un problema técnico en un conflicto social que hoy escala a las calles, carreteras y, si no se soluciona pronto, hasta a la autopista.

Que no los agarre en curva si Chapulco, Nicolás Bravo o Tehuacán truena. En esa zona, como en muchas otras, las y los políticos andan en modo influencer: muchos likes, hartas bardas publicitarias y cero pueblo.

Posicionamiento del párraco de Chapulco ante hechos violentos

El poder fáctico ya puso precio… y el mejor postor es quien llevará la fortuna de doña Socorro Romero.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org