Lunes 04 de Mayo de 2026

¡Vecinas y vecinos!

 

El mensaje de Ariadna Montiel Reyes en su toma de protesta como dirigenta nacional de Morena caló hondo en la militancia.

Sobre todo por aquello del endurecimiento de los filtros de honestidad en Morena, donde ningún aspirante con señalamientos de corrupción será candidato o candidata, incluso si gana las encuestas internas.

“Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no serán candidatos”, dijo convencida que nadie pasará si no cumple con el requisito de probada honestidad.

 

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El meollo del asunto es que varios personajes de la 4T tienen colotota que les pisen y el endurecimiento de los filtros internos coloca bajo escrutinio a esos perfiles con antecedentes cuestionados.

Desde gobernadores acusados de desvíos hasta alcaldes señalados por huachicol y ligas con el crimen organizado.

Ahí está Cuauhtémoc Blanco con la carpeta de la FGR, Américo Villarreal y los señalamientos de la DEA y el caso más reciente y escandaloso del gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, donde hasta Estados Unidos intervino.

Entre irregularidades, Pedro Tepole quiere ser candidato de Morena

Pero, para no irnos tan lejos, pongamos el filtro a prueba en casa con nada más y nada menos que el exalcalde de Tehuacán, Pedro Tepole.

Entre irregularidades y dinero sin aclarar, este personaje turbio aspira a contender en 2027 a un puesto de elección popular.

Pedro Tepole carga en su haber denuncias por desvío, obras fantasma y observaciones de la Auditoría Superior del Estado por más de 29.5 millones de pesos en 2023 y 26.4 millones en 2024.

 

Varios milloncitos sin aclarar.

 

Y, sí, en Tehuacán, Pedro Tepole es de lis perfiles más conocidos del municipio, pero según la mandamás de Morena: el método de selección no puede reducirse a popularidad, sino a trayectoria limpia y cercanía con la ciudadanía.

Y, en esos dos últimos puntos, Pedro Tepole sale más que reprobado.

 

Que conste que no es el único… pero para efectos prácticos de esta su vecindad más chismosa de Puebla funciona bastante bien.

 

Lo cierto es que Morena ya no tiene enemigos afuera. Los demonios que debe exorcizar en 2027 viven en casa, cobran nómina y ganan encuestas.

Así que mientras el partido redefine sus reglas, casos como el de Tehuacán se convierten en prueba clave del discurso anticorrupción.

 

La advertencia es clara: en Morena, los perfiles señalados no tendrán cabida.

Esperemos y esta vez vayan en serio. Porque de promesas de honestidad, la 4T ya tiene sexenio y medio.

 

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*

Bien dicen en el barrio que cuando pasa la voladora más vale no hacerse el interesante porque si no te pega de lleno, por lo menos te despeina.

 

Y ahora resulta que esa voladora, disfrazada de Auditoría Superior del Estado, anda sobrevolando las administraciones que encabezó la oposición.

Primero le tocó timbrazo a la puerta de Edmundo Tlatehui en San Andrés Cholula. Ochenta y dos observaciones. Así, sin anestesia.

Como cuando te dicen “tenemos que hablar” y ya sabes que no es para invitarte a cenar.

Más de 308 millones de pesos en posibles irregularidades que, según los papeles, nadie sabe, nadie supo, pero alguien tendrá que explicar.

Del otro lado de la banqueta, en San Pedro Cholula, tampoco están para presumir la limpieza.

Diez observaciones, 75.5 millones en duda y una colección de documentos fantasma que, como calcetines en la lavadora, simplemente desaparecieron, o eso dice la Auditoría Superior del Estado, de la administración de Paola Angón.

 

Total, entre uno y otro municipio, más de 384 millones de pesos bailando sin pareja, o peor, bailando con muchos, pero sin registro.

Y aquí es donde la vecindad se pone sabrosa.

Porque mientras los blanquiazules andan muy ocupados cazando mapaches, denunciando bardas y señalando adelantados (como si fueran los guardianes de la moral electoral), la Auditoría Superior del Estado les está tocando la puerta con lista en mano y cara de “a ver, joven, ¿me explica esto?”.

Que si cemento, que si equipo de cómputo, que si comida para animales… uno pensaría que están armando una ferretería con zoológico incluido, pero no: son cuentas públicas que no cuadran.

 

Y claro, ahora viene el clásico capítulo de “sí, pero lo vamos a solventar”.

Porque en política, “solventar” es esa palabra mágica que sirve para todo. Es como decir “ahorita lo veo”, pero con traje institucional.

 

Eso sí, el plazo es de un mes. Treinta días para que aparezcan facturas, contratos, comprobantes y, si se puede, hasta milagros administrativos.

Porque si no, la voladora deja de ser simbólica y se convierte en sanción con nombre y apellido.

Pero ojo, que en la vecindad nadie es ingenuo.

Esto no es un episodio aislado. Se comenta bajito —pero se escucha fuerte— que hay más exalcaldes panistas en la lista de espera.

 

Así que mientras algunos siguen señalando hacia afuera, la realidad les está cobrando por dentro, porque eso de buscar la paja en el ojo ajeno funciona, hasta que llega la Auditoría Superior del Estado con reflector y te encuentra la viga completa.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org