Martes 26 de Mayo de 2026 |
¡Epa, vecinas y vecinos!
Miren ustedes que en la vecindad poblana ya no basta con saber en qué colonia vive uno, pues ahora también hay que averiguar a qué municipio pertenece el restaurante donde se toma la michelada, quién le cobra el permiso y qué patrulla le toca clausurarlo.
Y es que la zona de Zavaleta ya parece capítulo perdido de Juego de Tronos, pero en versión metropolitana: Puebla reclama, Cuautlancingo responde, las Cholulas observan, y los negocios nomás preguntan: —“¿Entonces a quién le pago para que ya me dejen trabajar?”
Te puede interesar: Chedraui Budib respalda definir límites con Cuautlancingo en Zavaleta ¿Cuál es el verdadero problema entre Cuautlancingo y Puebla?Todo explotó cuando personal de Normatividad de Cuautlancingo llegó muy decidido a clausurar un negocio en Zavaleta, acompañado de policías y sellos bajo el brazo, como quien llega a recuperar un terreno invadido.
Pero el dueño respondió con la clásica joya burocrática mexicana: —“Yo ya pagué… pero en Puebla”. Y ahí fue donde empezó el verdadero relajo territorial. Porque resulta que esa franja lleva años atrapada en un limbo geográfico donde nadie sabe exactamente dónde empieza Puebla, dónde termina Cuautlancingo y dónde las Cholulas ya están viendo si también les toca un pedacito.
En La Vecindad dicen que el problema viene desde hace más de 20 años, cuando esos terrenos eran ejidales y se repartieron como pastel en fiesta infantil: uno agarró una esquina, otro un lote, otro se distrajo y luego quiso reclamar. Y ahora ahí tienen el resultado de la mala distribución de 5 hectáreas. Municipios peleándose por negocios, licencias, impuestos y operativos como si estuvieran disputando el último terreno del Monopoly.
¿El Congreso qué opina del conflicto territorial entre Cuautlancingo y Puebla?Lo mejor vino cuando el Congreso de Puebla dijo que “está dispuesto” a revisar el tema, nomás que todavía no llega la solicitud formal. O sea que todos reconocen que hay un problema, todos hablan del conflicto, todos saben que hay bronca pero siguen esperando el oficio.
Mientras tanto, la zona metropolitana sigue creciendo con el orden territorial de una mesa después de la fiesta. Fraccionamientos que no saben a qué municipio pertenecen, patrullas cruzadas, licencias duplicadas y ciudadanos que pagan servicios sin tener claro quién realmente debería atenderlos. Porque el verdadero pleito no es filosófico ni histórico, sino económico. Cada restaurante, plaza, antro o desarrollo significa permisos, multas, predial, licencias y caja registradora.
Y por eso nadie quiere soltar ni una banqueta. En la vecindad ya hasta proponen resolverlo como partido de futbol: primer tiempo para Puebla, segundo para Cuautlancingo y tiempos extra para San Andrés Cholula. Aunque siendo honestos, el ciudadano común ya vive suficientemente confundido. Sales de tu casa en Puebla, das vuelta en una glorieta y de pronto ya debes agua en otro municipio, te infracciona otra patrulla y el permiso del negocio lo expide una oficina distinta.
Ahhhh pero eso sí, si algo malo pasa y un delincuente hace de las suyas, ahí sí todos se echan la bolita.
El caso es que zona metropolitana se volvió ese rompecabezas donde todas las piezas embonan a la fuerza. Y mientras el Congreso de Puebla “espera la solicitud formal”, los alcaldes siguen marcando territorio como gatos políticos en temporada electoral. Porque en Puebla podrá faltar planeación urbana, coordinación metropolitana y claridad jurídica, pero ganas de cobrar, ¡jamás! * Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.
Acuérdense que el que se enoja pierde.
Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular. |