Miércoles 27 de Mayo de 2026

¡Vecinas y vecinos!

 

Miren ustedes que en la vecindad tehuacanera ya arrancó oficialmente la temporada de “compañero, no es personal, pero sí queremos bajarte de la candidatura”.

Y ahora le tocó turno a Olga Lucía Romero Garci-Crespo, dirigente estatal de Morena, quien ya descubrió que el fuego amigo guinda también quema sabroso en el sur del estado.

Todo esto porque un grupo de militantes salió muy indignado a pedir que la Comisión Nacional de Elecciones revise sus aspiraciones políticas.

Así, con tono institucional, pero con el filo de quien claramente ya trae varias facturas acumuladas.

 

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Y mire, uno ya conoce este ritual morenista:

Primero dicen ser un “movimiento unido”.

Luego aparecen ruedas de prensa, posicionamientos, cartas públicas y acusaciones internas dignas de juicio vecinal.

 

La lista de reclamos venía completita, al incluir nepotismo, falta de resultados legislativos, uso de la estructura partidista, abandono de la militancia.

Prácticamente nomás faltó acusarla de haberse acabado el agua de jamaica en los eventos del partido.

Lo interesante es que el pleito ya ni siquiera disimula.

 

¿Por qué están inconformes con Olga Romero?

 

Todo mundo sabe que el verdadero tema es 2027 y la alcaldía de Tehuacán. Porque en política poblana, cuando alguien dice:

“Pedimos una revisión objetiva de perfiles”, en realidad quiere decir “Aguas con dejarla pasar porque luego ya no la bajamos”.

Y es que en Morena ya entendieron que las candidaturas se pelean desde años antes, no cuando sale la convocatoria.

Por eso, hoy las guerras internas ya no arrancan con campañas, sino con filtraciones y conferencias improvisadas.

En esta su vecindad de confianza dicen que Tehuacán parece olla exprés política. Todos se abrazan en las fotos oficiales, pero abajo de la mesa ya se están pateando las espinillas.

 

Porque además Olga Romero no es cualquier perfil. Es dirigente estatal. Y en Morena, ser dirigente y aspirante al mismo tiempo siempre provoca sospechas, aunque oficialmente todos juren que las encuestas son puras, transparentes y casi enviadas por la divinidad democrática.

Los militantes inconformes básicamente mandaron el mensaje de “Nomás queremos asegurarnos de que no se use el partido para autopromoción”.

Lo cual, siendo sinceros, en tiempos de bardas, recorridos ciudadanos, entrevistas estratégicas y “coordinaciones territoriales”, ya parece deporte extremo.

 

¿Qué dice la dirigencia nacional sobre los actos de campaña anticipada?

 

Y mientras desde la dirigencia nacional hablan de ética, austeridad y combate al nepotismo, en los municipios las tribus locales siguen aplicando la vieja confiable: operar territorio, bloquear adversarios y empezar a mover piezas rumbo al 2027.

Porque aquí nadie está peleando por principios abstractos. Están peleando por estructura, control político y candidatura.

 

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Eso sí, la parte más divertida del asunto es que Morena se ha vuelto experto en algo: vivir en campaña permanente mientras asegura que todavía no son tiempos electorales.

En Tehuacán ya hay más grupos internos que cafeterías nuevas. Están los fundadores, los puros, los arrepentidos, los recién llegados, los desplazados, los operadores y los que cada semana juran que “ahora sí” van a rescatar la esencia del movimiento.

Y en medio de todo eso está Olga Romero, viendo cómo desde su propio partido le mandan recordatorios amistosos de que el camino a la candidatura no será precisamente un paseo por el Parque Juárez.

Porque en Morena podrán presumir unidad nacional, pero en la vecindad poblana el deporte favorito sigue siendo ellanzamiento de pedrada interna con guante guinda.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org