Viernes 12 de Junio de 2026

¡Vecinas, vecinos!

 

Pues hay dos cosas que en Puebla parecen inevitables: los conflictos limítrofes y los recesos legislativos.

Y cuando ambos coinciden en el calendario, suele ganar el receso.

 

Esta semana los habitantes de Hueyapan llegaron hasta el Congreso de Puebla para recordarles a las y los diputados que existe un problema llamado Maloapan, un conflicto territorial que ya escaló hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que, en teoría, requiere una solución legal para definir de una buena vez si la comunidad pertenece a Hueyapan o a Atempan.

 

En teoría.

 

Porque en la práctica lo que recibieron fue una promesa que suena sospechosamente familiar: dennos un mes más.

 

¡Un mes!

 

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Nomás que hay un pequeño detalle.

Ese mes termina prácticamente cuando las y los diputados están guardando las computadoras, apagando las luces, cerrando las oficinas y preparando las maletas para el receso legislativo.

 

¡Una sincronización admirable!

Congreso pospone debate sobre límites de Maloapan: ¿qué hay detrás?

 

Pavel Gaspar explicó que se necesita recopilar información, revisar documentos, esperar datos de Catastro, recibir notificaciones de la Suprema Corte y analizar los aspectos jurídicos del asunto.

Todo perfectamente razonable, el problema es que llevamos años escuchando exactamente las mismas palabras cada vez que el Congreso de Puebla encuentra un tema espinoso.

 

Análisis.

Mesas de trabajo.

Información complementaria.

Estudios técnicos.

Valoraciones jurídicas.

Y, por supuesto, tiempo.

Mucho tiempo.

Tanto tiempo que a veces los problemas terminan envejeciendo mejor que las soluciones.

 

Lo curioso es que aquí ya existe una orden de la Suprema Corte para que el Congreso de Puebla legisle.

No es una sugerencia.

No es una recomendación amistosa.

No es una ocurrencia de algún regidor.

Es la Suprema Corte diciendo que resuelvan el asunto.

 

Pero aun así el asunto parece caminar al ritmo tradicional de la burocracia poblana, que es más o menos el mismo con el que se forman las estalactitas.

Mientras tanto, los pobladores de Hueyapan observan cómo su conflicto sigue atrapado entre expedientes, oficios, estudios técnicos y declaraciones donde todos coinciden en que el tema es urgente.

Tan urgente que podría discutirse... ¡después de las vacaciones!

¿Qué opina la oposición sobre el conflicto en Maloapan?

 

La oposición ya empezó a hacer lo suyo.

Desde el PRI aseguran que Morena no tiene prisa porque el asunto no le genera rentabilidad política.

Desde el PAN llaman a la conciliación.

Desde Movimiento Ciudadano hablan de acuerdos políticos disfrazados de problemas territoriales.

Y desde el Congreso de Puebla la respuesta sigue siendo básicamente la misma: estamos trabajando.

 

La frase más peligrosa de la política mexicana.

 

Porque puede significar desde una intensa actividad institucional hasta una carpeta acumulando polvo en algún escritorio.

Lo cierto es que Maloapan sigue esperando, y probablemente seguirá esperando durante julio.

 

Y agosto.

Y quién sabe si parte de septiembre.

 

Porque una cosa quedó clara esta semana: los límites entre Hueyapan y Atempan siguen siendo motivo de disputa, pero los límites de la paciencia ciudadana también empiezan a ponerse a prueba.

 

Y esos suelen ser más difíciles de redibujar que cualquier mapa.

 

No te vayas sin leer: SCJN alista fallo sobre límites territoriales entre Atempan y Hueyapan

*

Vecinas, vecinos, nos leemos el lunes. 

 

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org