Lunes 15 de Junio de 2026 |
¡Epa, vecinas y vecinos!
Deben saber que hay noticias que parecen informes de gobierno y otras que parecen casting adelantado, y la revelación de que 86 de los 217 alcaldes poblanos ya andan haciendo cuentas para reelegirse en 2027 pertenece claramente a la segunda categoría. Y es que en varios ayuntamientos ya se escucha el sonido de las matracas afinándose, las fotografías inaugurales multiplicándose y las redes sociales llenándose de videos donde los alcaldes descubren, de repente, que les encanta caminar mercados, visitar escuelas y abrazar ciudadanos con una intensidad que no habían mostrado ni en el primer día de gobierno. El dato lo soltó el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, como quien comenta el clima.
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¿Cuál dato? Pues que 86 alcaldes (antes decía que 75) ya le hicieron saber que quieren repetir; es decir, cuatro de cada diez presidentes municipales ya están mirando el espejo y preguntándose si el pueblo los ama lo suficiente para aguantar otros tres años. Y no es cualquier elección, pues será la última ocasión en que la reelección municipal esté disponible antes de que la reforma constitucional la mande al museo de las curiosidades democráticas. En otras palabras, es la última llamada para quienes quieren quedarse un rato más en la oficina. Por eso resulta curioso que algunos alcaldes apenas llevan año y medio gobernando y ya están más ocupados pensando en cómo quedarse, que en explicar cómo van las promesas con las que llegaron.
¿Para qué sirve la reelección?Porque la reelección, en teoría, nació como un mecanismo para premiar buenos gobiernos, pero el problema es que en la práctica muchos la interpretaron como una membresía de renovación automática. La lógica debería ser que si el municipio mejoró, si hay resultados, si la gente está satisfecha, entonces que el electorado decida si continúan. Pero ahora se habla de quién se quiere reelegir y después veremos si existen motivos para hacerlo. Lo interesante es que el propio Samuel Aguilar Pala recordó que al final no decide el partido, ni los operadores, ni los grupos políticos. Decide la gente. Bueno, en teoría.
Porque antes de que llegue la ciudadanía habrá que sobrevivir a las guerras internas, los ajustes de cuentas, las encuestas milagrosas, los expedientes oportunamente filtrados y las repentinas campañas de desprestigio que suelen aparecer cuando alguien se vuelve incómodo. De hecho, varios de las y los presidentes municipales que hoy sueñan con la reelección podrían descubrir pronto que el principal obstáculo no está en la oposición, sino en sus propios compañeros de partido.
La historia reciente está llena de ejemplos. Por eso la cifra de 86 aspirantes no significa que 86 llegarán a la boleta, significa que 86 ya levantaron la mano. Lo complicado será conservarla levantada cuando empiecen los empujones.
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Acuérdense que el que se enoja pierde.
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