Lunes 06 de Julio de 2026

¡Vecinas y vecinos!

 

Dicen que todo cambio renueva y el Congreso de Puebla no se iba a quedar atrás.

 

La semana pasada, Jesús Juárez Lezama se despidió de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de Estudios y de Proyectos Legislativos, una silla que ocupaba desde 2024, aunque su verdadero kilometraje en los pasillos del Legislativo viene desde 2008.

Sí, desde aquellos tiempos de la 57 Legislatura, cuando el priista y exmarinista José Othón Bailleres Carriles mangoneaba la Gran Comisión y Jesús Juárez Lezama fungía como analista.

Al egresado de la BUAP y casi maestro en Derecho Electoral le dieron las gracias bajo el eterno pretexto de que se incorporará al gobierno de Alejandro Armenta.

Jesús Juárez Lezama

 

Pero en los pasillos la versión es otra…

 

Lejos de filias y fobias, las lenguas malvibrosas del Congreso de Puebla aseguran que su verdadero pecado fue el canibalismo de funciones -asumir más de las que le tocaban, lo que terminó causando un cuello de botella- y, sobre todo, su incapacidad para lidiar con el grupo de minúsculos legisladores comandado por Andrés Villegas Mendoza.

Este último, por cierto, hoy se regodea y se pavonea como el gran artífice del relevo, como si los cambios de veras le beneficiaran o como si en sus manos estuviera el poder de elegir al sucesor.

 

Pura ilusión óptica del vende espejitos del Congreso de Puebla.

 

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¿Quién es Jesús Ignacio Becerra Vértiz?

La realidad es que la llegada del nuevo relevo, Jesús Ignacio Becerra Vértiz, se decidió en la mesa del verdadero mandamás poblano y su grupo, que son quienes verdaderamente llevan la mano y el control del Congreso de Puebla.

Jesús Ignacio Becerra Vértiz no es ningún improvisado: viene de arrastrar el lápiz un año como analista en la Consejería Jurídica del Gobierno del Estado y, antes, en la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento del Estado de Puebla (CEASPUE). Además, al igual que su tocayo saliente, ya conoce las entrañas del Palacio Legislativo, donde antes operó como director general de Servicios Legislativos.

Quienes lo conocen dicen que es un tipo listo, afable y de bajo perfil; cualidades indispensables para lidiar con ese grupúsculo de diputados y diputadas que, francamente, ni pinchan, ni cachan, ni dejan batear.

Jesús Ignacio Becerra

Para su buena suerte, en breve muchos de esos legisladores pedirán licencia para irse a buscar otra beca en los puestos de elección popular, por lo que la grilla barata y la carga de trabajo en el Legislativo se reducirán considerablemente.

La orden para el nuevo “Chucho” es clarísima: destrabar el trabajo legislativo y hacer que las iniciativas congeladas fluyan. Básicamente, hacer el trabajo que su tocayo no pudo tras toparse con pared.

Al final del día, ambos “Chuchos” -el que se va y el que llega-, más allá de las etiquetas que les quieran colgar sus detractores, son personajes que picando piedra desde abajo...

Por cierto, la inminente salida del secretario general, Julio Leopoldo de Lara Varela, está próxima a anunciarse. Para nadie es un secreto que este personaje solo llegó a calentar la silla, a vivir plácidamente del erario y, por supuesto, a engordar el bolsillo fortaleciendo sus negocios personales.

Hasta aquí lo que podrían llamarse “buenas noticias”.

 

¿Quién llegará en lugar de Lucero Rosales a la dirección de Servios Legislativos?

Pero, aquí la otra cara de la moneda...

Resulta que otra de las cabezas que rodó en el Congreso de Puebla fue la de la directora general de Servicios Legislativos, Lucero Rosales Zacamo.

En su lugar aterrizará Paola Mayte Gorzo Lozada, una flamante funcionaria que hasta hace poco cobraba como directora del Registro Civil del Estado, un lugar donde dejó una estela de escándalos.

Su carta de presentación incluye señalamientos de nepotismo por permitir que sus dos primos operaran como servidores públicos sin un contrato de por medio... al menos no uno oficial.

Con su cobijo, los “hermanitos” se dedicaron a hacer de las suyas en el Registro Civil: amenazaban al personal, daban luz verde a contrataciones, ordenaban despidos y, por supuesto, agilizaban trámites a diestra y siniestra.

Por si el negocio familiar fuera poco, a la nueva funcionaria también la persiguen quejas por presuntamente encubrir y proteger a personal de su confianza implicado en graves casos de acoso laboral y sexual.

Su salto al Congreso de Puebla no es obra de la casualidad ni del mérito: es una pieza más del tablero. Exmilitante tricolor y excandidata a diputada local en los viejos tiempos del marinismo, Paola Mayte Gorzo Lozada es hija de José Pablo Roberto Gorzo Ortega, uno de los operadores electorales más veteranos y leales del actual gobernador.

 

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Así las cosas en las entrañas del Congreso de Puebla.

 

Los cambios se avecinan y prometen sacudir el polvo y la mala vibra, pero que nadie se confunda: los hilos y el control absoluto siguen -y seguirán- en manos del verdadero mandamás poblano, por más que cierto diputado de apellido Villegas Mendoza ande queriendo pararse el cuello y hacernos creer que él es quien mueve la cuna.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana. 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org