Miércoles 02 de Septiembre de 2026

Vecinas, vecinos, que no les digan, que no les cuenten…

 

El nombre de Laura Artemisa García no surgió por generación espontánea en los pasillos de esta Legislatura en el Congreso de Puebla o de la Secretaría de Bienestar.

Quienes conocen las entrañas del poder local saben que la actual operadora no es un producto improvisado -como muchas otras y otros que han levando la mano-, sino una pieza importante en el equipo del gobernador durante más de 20 años.

Con un colmillo forjado en el pragmatismo sindical, Laura Artemisa ha sido la encargada de hacer el “trabajo sucio” pero indispensable: amarrar acuerdos, aplacar berrinches de grupos internos y contribuir en la construcción de la estructura territorial que hoy opera en el gobierno de Alejandro Armenta.

Hoy que su nombre suena con insistencia para la candidatura a la presidencia municipal de Puebla, la pregunta en los corrillos políticos no es si tiene la capacidad de operación, sino si su perfil de cercanía y de confianza con el mandatario es lo que Puebla necesita.

 

¿Será esa sintonía la carta fuerte que convenza al electorado capitalino de apostar por un gobierno de coordinación y resultados para la capital poblana?

 

La lealtad política garantiza disciplina, sí, y también en algunos casos resultados.

Pero, la verdadera prueba de fuego para Laura Artemisa será demostrar que, tras ganar la candidatura, tiene proyecto urbano, visión de capital y luz propia para brillar en la boleta.

 

Al tiempo.

 

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*

¡Qué manera tan fina de resolver una crisis política!

 

Y es que en Acatlán llevan semanas con un plantón ciudadano, reclamos contra la administración municipal, regidores pidiendo la salida de la alcaldesa Guadalupe Bárcenas y un Congreso de Puebla que ya está metido hasta el cuello en el asunto.

 

¿Y cuál podría ser la solución?

Pues nada menos que la mamá de la presidenta municipal.

Sí, leyeron bien.

 

María Isabel Bárcenas Soriano, quien además fue registrada como suplente en la planilla, podría asumir la presidencia municipal si finalmente el Congreso de Puebla determina la salida de su hija. Porque, según explicó Julio Huerta Gómez, presidente de la Comisión de Gobernación del Congreso poblano, legalmente no existe impedimento.

 

Y técnicamente puede tener razón.

El pequeño detalle es que en política no todo lo que es legal necesariamente resulta políticamente sensato.

Pero bueno, esos son detalles, son minucias.

Porque aquí la explicación es impecable: fue votada por la ciudadanía como suplente.

 

Ahí está la ley.

Ahí está la boleta.

Ahí está la Constitución.

Y allá, en otra esquina, está la ciudadanía preguntándose:

 

¿En serio?”

 

Porque resulta particularmente curioso que en medio de una crisis de gobernabilidad, con un conflicto social abierto y con una parte de la población exigiendo un cambio de administración, la alternativa que aparece sobre la mesa sea mantener la continuidad familiar.

 

¡Qué casualidad tan… familiar!

 

¡Y ojo!

 

Nadie está diciendo que la señora Bárcenas Soriano no tenga derechos políticos ni que su parentesco, por sí mismo, la haga incapaz para ocupar un cargo.

El problema es el mensaje político.

Porque si el Congreso de Puebla revoca el mandato de la presidenta municipal y después coloca a su madre al frente del Ayuntamiento, la pregunta será si realmente se atendió el conflicto o simplemente se cambió el nombre en la puerta.

 

Y eso, por supuesto, podría incrementar el descontento social.

 

De hecho, el propio Julio Huerta lo reconoció.

Entonces tenemos una situación maravillosa: la solución es legal, pero puede generar todavía más problemas.

 

¡Ah, no bueno!

Qué eficiencia.

Qué tino.

Qué manera de apagar un incendio echándole tantita gasolina, pero eso sí, con fundamento jurídico.

 

¡Pero bueno! Ya sabemos cómo funciona esto.

 

Habrá que esperar la reunión con Gobernación, las decisiones del Congreso de Puebla y el futuro de Acatlán.

Mientras tanto, todo perfectamente en orden.

La hija podría salir.

La mamá podría entrar.

La ley podría permitirlo.

Y las y los vecinos podrían seguir preguntándose qué clase de chiste político le tocó protagonizar, porque en Acatlán, al parecer, la sucesión municipal también puede ser asunto de familia.

 

Eso sí, ¡con todas las de la ley!

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org