Viernes 11 de Septiembre de 2026

¡Uuuuy, vecinas y vecinos!

 

Ahora resulta que lo verdaderamente grave no es que hayan detenido a un alcalde que Morena postuló para reelegirse, sino que alguien se atrevió a decir que la dirigencia estatal es “de chocolate”.

 

¡Qué barbaridad!

 

Eso sí que amerita conferencia de prensa.

 

Porque preguntar por los filtros, la selección de candidatos y quién revisó a Isaac Rodríguez Ochoa, presidente municipal reelecto de Esperanza, parece que ya es una ofensa imperdonable.

Y para demostrar que Morena no es de chocolate, Agustín Guerrero sacó la calculadora electoral:

  1. Que obtuvieron los votos más altos de su historia.
  2. Que ganaron todos los distritos locales.
  3. Que ganaron todos los distritos federales.
  4. Que arrasaron en la elección presidencial y en la gubernatura.

 

¡Ah, bueno!

 

Entonces ya entendimos.

 

Como ganaron mucho, los filtros necesariamente funcionaron.

Qué lógica tan impecable.

 

—Oiga, ¿cómo revisaron al candidato?

—Ganamos todos los distritos.

—Sí, pero ¿quién lo revisó?

—Tuvimos la votación más alta de la historia.

—¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

—¡No sea irrespetuoso!

 

¡Uuuuy!

 

Con razón se ofendieron. Porque una cosa sí hay que reconocerle a Morena, y es que para presumir triunfos electorales son buenísimos.

 

El problema es que nadie les estaba preguntando por los votos.

 

¡La pregunta era otra!

 

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¿Cómo pasó los filtros un candidato que fue detenido en un operativo federal?

Y ahí sí, curiosamente, se acaba la estadística y empieza el juego de las responsabilidades.

Pablo Salazar, coordinador territorial de Morena Puebla, dice que no es responsabilidad del Comité Ejecutivo Estatal ni de la Comisión Nacional de Elecciones.

 

¡Perfecto!

 

Entonces alguien debería explicar de quién sí era responsabilidad, porque no vaya a ser que para ganar elecciones haya una enorme estructura partidista, pero para revisar candidatos todos resulten ser visitantes ocasionales del partido.

Y luego aparece otro argumento maravilloso: “en ese momento cumplió los requisitos”.

 

Pues sí.

 

¡Faltaba más!

 

Pero cumplir los requisitos formales no significa necesariamente que un candidato haya pasado una revisión política, patrimonial, reputacional o de cualquier otro tipo que permita detectar señales de alerta.

 

Es como presumir que alguien entró al edificio porque traía boleto.

Sí, vecinas y vecinos, pero la pregunta es quién dejó abierta la puerta y quién revisó lo que llevaba en la mochila.

Y todavía nos dicen que los procesos son perfectibles.

 

¡Ah, mira!

 

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Después de la detención resulta que el filtro es perfectible.

Qué palabra tan elegante para decir: “algo no salió muy bien”.

 

Porque si el proceso era perfecto, qué bueno que lo sepan. Si era imperfecto, habría que corregirlo y si nadie era responsable, entonces habría que preguntar para qué sirve el proceso.

 

Pero eso sí, “de chocolate”, no.

¡No, señor!

De chocolate jamás.

De chocolate sería una dirigencia que no sirve para nada.

Esta sí sirve.

 

Sirve para presumir los votos históricos, para celebrar los triunfos, para presumir que arrasaron y, cuando llega una pregunta incómoda, para explicar que la responsabilidad estaba en otro escritorio.

 

¡Ah, bueno!

Ya entendimos.

 

El éxito electoral sí tiene nombre y apellido: Morena Puebla.

 

Los problemas de las y los candidatos, en cambio, parecen tener domicilio desconocido, y no se trata de declarar culpable a nadie antes de que las autoridades determinen lo que corresponda.

 

Eso sería otra cosa.

 

Se trata de algo bastante más sencillo: si Morena quiere presentarse como la fuerza política más poderosa del estado, también debería ser la más exigente con los perfiles que postula, porque el argumento de “ganamos mucho” no sirve como certificado de buena conducta.

Tampoco sirve decir “cumplía los requisitos” para cerrar la discusión, y mucho menos sirve repartir culpas hasta que nadie tenga que explicar qué filtro falló.

Así que no se enojen. Nadie les está quitando sus victorias electorales. Esas ahí están.

Lo que se está preguntando es de qué sirve ganar todos los distritos si no pueden explicar cómo se les cuela un candidato que después termina detenido.

*

Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.

 

 

 

 

 

Acuérdense que el que se enoja pierde.

 

 

 

 

 

Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular.org