VARIELALIA

MIGUEL CAMPOS RAMOS  Retórica  La retórica fue, en la antigua Grecia, el arte de hablar de manera bella y desde luego correcta. En los tiempos actuales, sin embargo, la palabra “retórica” ha pasado a designar una manera de usar el idioma caracterizada por la verborrea y lo rebuscado, lo cual no es del todo correcto. Por eso, conviene recordar algunas expresiones retóricas que siguen teniendo vigencia. * Frases como “está en la flor de la edad” o “la niña derrama el oro de su alegría”, son perfectas formas de referirse bellamente a la juventud, y se denominan “metáforas” porque la etimología griega de “metáfora”es: “meta” –más allá- y “foré” –llevar. * En cambio, expresiones como “tengo mil cabezas de ganado” o “el hombre pobló la tierra”, no son metáforas sino “sinécdoques”, figura ésta consistente en “tomar la parte por el todo o el todo por la parte”, pues recordemos su etimología griega: “synecdoche”-recibir conjuntamente-. Por supuesto, no se tienen sólo las cabezas del ganado, sino las reses completas. Y al decir que el hombre pobló la tierra, se incluye desde luego a las mujeres, pues en este caso se habla del hombre como especie, no como género. * Por otro lado, frases como “tengo un Picasso” (cuadro) y “envió la rama de olivo” (la paz) son ejemplos de “metonimias”, pues esta figura consiste en “trasladar el nombre de algo hacia lo que representa ese algo”. Se deriva del griego “meta”- más allá- y “onoma”-nombre, o sea: más allá del nombre. En estos casos, el cuadro, al haber sido pintado por Picasso, recibe su nombre, y cuando se habla de enviar la rama de olivo, lo que se envía es la paz, pues tal significaba en la antigüedad dicha planta. * Hay otras expresiones que tienen que ver con el buen sonido pese a tratarse de repeticiones. Es el caso del famoso verso del poema Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz, que dice: “un no sé qué que quedan balbuciendo” (completa la estrofa dice: “Y todos cuantos vagan/ de ti me van mil gracias refiriendo/ y déjanme muriendo/ un no sé qué que quedan balbuciendo”). A estas expresiones se les llama “aliteraciones”, del latín “ad”-junto- y “littera”-letra-, contrarias a las “cacofonías”, que implican sonido desagradable (“cacos” en griego es “malo”), como en la frase: “¿No notas que no están tantos tontos como antes?” * Para cerrar, y no olvidarnos de los disparates, recordemos que la palabra “plagado” significa “abundancia”, siempre que aluda a algo nocivo. Por eso, es erróneo usarla en expresiones como: “Puebla está plagada de universidades” (pues éstas no son una plaga, aunque muchas son “patito”). Hay que decir: “Puebla está pletórica o llena de universidades”. miguel@dicionesmagno.com www.edicionesmagno.com twitter: @miguelcamposram blog: www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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