Celuloide

La piel que habito  Israel León O’farrill Desde que presencié Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), supe que Pedro Almodóvar era un director que iba más allá de todo tipo de convencionalismo. Pese a que no lo considero uno de mis directores favoritos, he de decir que conserva en su haber muchas cintas que lo ubican como uno de los directores más emblemáticos de las últimas cuatro décadas; y al decir lo anterior, no me refiero específicamente a la cinematografía de habla hispana, sino a la mundial. En efecto, desde sus primeros trabajos como Matador (1986) y La Ley del Deseo (1987), pasando por la divertidísima ¡Átame! (1990) y las geniales Tacones Lejanos (1991), Todo sobre mi madre (1999), Hable con ella (2002) y La mala educación (2004), Almodóvar se ha caracterizado por historias que profundizan en la psique y alma humanas de manera incómoda y controversial. Sus ataques a la moral y al sistema de valores occidentales quedan patentes no sólo en sus temáticas que frecuentemente se centran en la sexualidad, sino en la construcción de guiones que evidencian las terribles inconsistencias de la vida moderna. Ejemplo de lo anterior es La piel que habito (2011), película que exhibe la vida de un connotado cirujano que desarrolla piel sintética, resistente y perfectamente adaptable al sujeto y a las condiciones. Por supuesto, no veremos en pantalla una película de ficción científica que haga una apología de la ciencia, sino la manifestación de la perversidad humana y la indestructible identidad pese a la maleabilidad del físico, práctica cada vez más común en el mundo superfluo de hoy en día. Destaca el retorno de Antonio Banderas al cine de Almodóvar y el ingreso al club de “las chicas Almodóvar” de Elena Anaya que, indudablemente tiene mucho más capacidades histriónicas que la tristemente eterna Penélope Cruz, una de las peores actrices que ha dado el cine español y sin embargo, recurrente en el trabajo del cineasta manchego –quizá por ello no es mi director favorito-. Cabe recordar en este sentido a las excelentes Carmen Maura, Victoria Abril, Antonia San Juan, Marisa Paredes –que por cierto, está en esta cinta- y Rossy de Palma; igual Miguel Bosé y Gael García Bernal, que también se suman a la categoría. Almodóvar nos entrega pues, una de las cintas imprescindibles de este año y de su carrera cinematográfica. Comentarios y consultas: http://israelleon.wordpress.com/
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