VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  “Sin novedad en el frente” Hace unos días en mi cuenta de Twiter escribí lo siguiente: “Todo gobernante o político belicoso debe leer la novela Sin novedad en el frente, para que se sensibilice y se dé cuenta de las atrocidades de las guerras y las armas”. En efecto, se trata de una novela eminentemente antibelicista, y de candente actualidad. Aunque el alemán Erick María Remarque, su autor, la escribió pocos años después de concluida la Primera Guerra Mundial, en la cual participó, y la publicó en 1929, al leerla parece que los hechos narrados sucedieron hace poco, o están sucediendo. Esto se debe a la maestría con que está escrita, a la manera en que realiza las descripciones, con una prosa cruda, sin adjetivos inútiles, que parece más actual que la de muchas novelas. Además, constantemente tiene florilegios de lirismo que ya quisieran muchos novelistas actuales, mismos que conviven y hacen contraste con la rudeza de los hechos contados. La guerra no es buena ni bonita, si bien, como o cuenta el protagonista, genera camaradería. En estos momentos por diversas partes del orbe se están librando guerras, si quieren llámenlas “pequeñas guerras”, pero guerras al fin. La humanidad sigue diezmándose gracias a la acción de las armas, que sin duda representan la industria más boyante. En nuestro propio país está ocurriendo una guerra, aunque se diga que es “lucha”. Leyendo esta novela se comprende un poco más al ejército, a los jóvenes soldados que, como el protagonista de Sin novedad en el frente, simplemente son llevados al lugar de las refriegas, obedientes de órdenes de un superior, sin preguntar por qué. Simplemente con las indicaciones básicas de quién es su enemigo. Indicaciones que deciden alrededor de una mesa de café o de comida, como en la novela referida (y según comenta el protagonista con sus camaradas), un grupo de personas influyentes que ningún soldado conoce. En alguna parte el protagonista habla con un enemigo francés al cual acaba de apuñalar, y mientras lo tiene enfrente y lo ve agonizar, le pide perdón y le promete que luchará porque hechos como ése no vuelvan a repetirse. El protagonista y narrador, de nombre Pablo y álter ego de Remarque, cumple escribiendo esta novela magistral que dentro de lo atroz de su tema y de su trama, resulta a ratos divertida y hasta ilustrativa. Leyéndola aprendí muchas cosas, entre otras qué es la “lengua chapurrada” (en México “champurrada”): la que echa mano de vocablos y giros de varias lenguas, y por tanto no se entiende del todo. Estoy a punto de concluir su lectura, de hecho me faltan unas 50 páginas, y ya siento lo que dicen muchos que se siente cuando está uno ante una excelente novela: quisiera que no concluyera, y a la vez deseo ya conocer el final. Una incertidumbre que quiero despejar es si la frase título al libro viene en alguna parte, para saber por qué rayos los políticos la citan a cada rato, como si la hubieran leído, cuando quieren decir que “no pasa nada”. Ya les platicaré. miguel@dicionesmagno.com www.edicionesmagno.com twitter: @miguelcamposram blog: www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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