VARIELALIA

Primer año de Eduardo Rivera como alcalde  Miguel Campos Ramos Hay dos formas de ver el desarrollo de un municipio, y en ambas un alcalde juega un papel determinante. Una es la forma meramente material, de obra pública, al estilo de los ediles romanos (es decir, los funcionarios encargados de la obra pública en la antigua Roma; de aquí la costumbre de llamar “edil” a un presidente municipal). Claro, generalmente se le da relevancia a este tipo de obra, porque es la que deja dinero. Como dice mi amigo Héctor Lechuga en su programa de radio Todos a la grilla, en el cual orgullosamente colaboro: “De la obra, algo sobra”. Así que no nos debemos de apantallar por la presunción (no en el sentido de “conjetura”, sino de “vanagloria”) de que haya mil calles pavimentadas y cincuenta mil luminarias… Simplemente es una obligación de la autoridad, y en su caso la aplicación de los recursos económicos (esperemos que honestamente; ya se sabrá). La otra forma, la más importante, es la que tiene que ver con el desarrollo social y humano, al cual casi ningún alcalde le ha entrado de manera seria, profunda. Ninguno, y ninguna. Me refiero a una política de desarrollo social basada en la “cultura ciudadana”. Esa por la cual apostó el alcalde bogotano Antanas Mokus, gracias a la cual consiguió no sólo ganar dos veces la elección de la ciudad de Bogotá, Colombia, en su momento una de las más violentas, sino que precisamente con esa “cultura ciudadana” consiguió transformar a aquella ciudad en una de las más seguras y menos violentas. Unos amigos míos colombianos me contaron, por ejemplo, de la “operación zanahoria” (allá les llaman así a los que aquí conocemos como “fresas”), impulsada por dicho alcalde y la cual permitió disminuir drásticamente los actos violentos y los homicidios debido al alcoholismo. Aquí en Puebla, al contrario, en este primer año han proliferado los antros, y por ende la violencia. Claro, la carrera académica de Antanas Mokus es impresionante: Magíster en Filosofía (Universidad Nacional de Colombia), Licenciado en Matemáticas y Filosofía de la Universidad de Dijon, doctor Honoris Causa de la Universidad de París XIII, y de la Universidad Nacional de Colombia. Asimismo, como en otros trienios, en Puebla poco se ha hecho por la sana convivencia, por el buen trato de los choferes del transporte público hacia los pasajeros, por el deporte, el de verdad, no el de “engañitos” vía “aparatitos” en algunos parque públicos… En fin, poco se ha hecho y se hace por resolver los pendientes sociales con base en la “cultura ciudadana”. Por esa esta ciudad sigue igual, o peor, que hace muchos años. De manera que hoy, día de su primer informe como alcalde, más vale que no eche las campanas al vuelo, pues a esta ciudad le falta lo más importante: el desarrollo social y humano de sus habitantes. No todo son calles y lámparas y policías de tránsito, que sólo sirven para asaltar conductores. Por supuesto, Eduardo rivera está en tiempo, pues aún le quedan dos años. miguel@edicionesmagno.com www.edicionesmagno.com twitter: @miguelcamposram blog: www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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