VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  El PRI decepciona a sus todavía seguidores  Había cuatro aspirantes a las candidaturas al senado: Blanca Alcalá, Javier López Zavala, Fernando Morales y Alejandro Armenta, los cuatro, de entrada, pertenecientes a corrientes muy diversas y hasta divergentes. Pero se presentó un conflicto porque en la fórmula integrada por Alcalá y Zavala, se había determinado que la primera iría en la posición ídem, pero Zavala también quería lo mismo, obviamente ambos por el temor a perder y no obtener nada, pues sin duda la contienda que viene será sumamente competida. El punto es que López Zavala había “amenazado” incluso con irse a otro partido (al menos esta especie corría), si no iba en primera posición. Finalmente se determinó que sería Alcalá quien la ocupara. Pero la respuesta de Zavala no tardó, y la noche del martes anunció que se retiraba de la contienda, no del partido (se habla de que le darán de consolación una candidatura a diputado plurinominal). En el reacomodo, sin duda kafkiano, resultó que el dirigente estatal, Juan Carlos Lastiri (actualmente legislador federal), acabó siendo el segundo integrante de la fórmula, y se anunció que en su lugar, como compensación, quedaría Fernando Morales, a la sazón dirigente estatal de la CNOP. En cuanto al cuarto suspirante, Alejandro Armenta, se manejó como el futuro coordinador estatal de la campaña de Enrique Peña Nieto. Hasta aquí todo parece una salida política bien negociada. El problema es que cada uno de los cuatro exaspirantes tiene diferentes intereses y afinidades. López Zavala es miembro del grupo que integró el gobierno anterior, y además fue candidato a la gubernatura, por tanto mantiene cercanía con miles de militantes y simpatizantes, no en balde obtuvo más de 800 mil votos en las elecciones que “perdió”. Alcalá, expresidenta municipal, nada bien vista por los habitantes de la capital poblana, es desconocida en el estado (Zavala dice que al menos le servirá la campaña para conocerlo), muy cercana al secretario de finanzas del PRI, Jorge Estefan Chidiac, y, se dice, declarada oponente de Zavala. Por lo que hace a Fernando Morales, son de sobra conocidas sus ligas con el actual mandatario estatal, vía su padre, el senador Melquiades Morales Flores, quien aunque da a entender que no influye en el actual gobierno, todo mundo supone que sí. Por lo que respecta a Alejandro Armenta, al haber colaborado por más de doce años con quien gobernó el sexenio pasado, es obvio que también tiene sus intereses. En este galimatías, cada cual hará lo que por su propio interés y de grupo le convenga. Por eso ya se especula que Zavala trabajara para Blanca Alcalá… pero en contra. Y que Fernando Morales simplemente acatará disposiciones… del gobernador. Lo grave es que Peña Nieto podría perder en Puebla. Y es que las otras fórmulas al senado, encabezadas por Javier Lozano, del lado del PAN, y Manuel Bartlett, del lado de la izquierda, jalarán muchos votos. Peor aun que a causa de la “solución” se prevén desbandadas, abstenciones y votos de militantes y simpatizantes contra el propio PRI. miguel@dicionesmagno.com www.edicionesmagno.com twitter: @miguelcamposram blog: www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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