VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  Los títulos de “Gabo” Hace unos días un escritor y crítico literario español se refería a lo novedoso que los títulos de Gabriel García Márquez resultaron en la narrativa española, cuando había títulos tan sosos y fríos como La colmena, de Camilo José Cela. Él, con su ingenio desbordado, vino a sanearlos, al grado de que ahora ya cualquiera usa títulos como “El dios de las pequeñas cosas” (de la india Arundhati Roi), o “El ruido de las cosas al caer”, etc. En efecto, el primer trancazo de “Gabo” (quien en sus inicios también empezó con el simplón nombre de La hojarasca) fue El coronel no tiene quien le escriba, título que además es una frase dicha por un personaje, el administrador de correos. Luego vendrían Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto, Los funerales de la mamá grande, el descomunal La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, su más mesurado Cien años de soledad, pasando por Del amor y otros demonios, hasta llegar a Vivir para contarla, que no fue Vivir para contarlo, en masculino, como habitualmente decimos. Esos títulos han sido multiplagiados. Quién no ha oído decir de un político caído en desgracia, cuando ya nadie le habla, o ya ni caso le hacen (lo que por cierto es el destino de todo político que usó el cargo para tranzar y abusar, en lugar de para hacer amigos). Así, se fraguan frases como: “Era la crónica de una caída anunciada”, o “Era la crónica de un nombramiento anunciado”, cuando ya se sabía que alguien sería designado en un cargo. Con El general en su laberinto se califica a los políticos que están hechos bolas, que ya no saben cómo salir del atolladero en que se metieron. Pero de todos los títulos “gabianos”, quizá Crónica de una muerte anunciada sea el más plagiado, a veces parodiado, a veces parafraseado, a veces citado literalmente. A tal grado ha llegado la fama, el prestigio, el tino y el genio de Gabriel García Márquez, quién lo fuera a creer. A eso hay que sumar la discreción increíble de que hace gala, contraria a muchos que parecen tocotines de televisión y medios de comunicación en general, y que de otro modo pasarían inadvertidos. Por eso es un gran escritor, y por ese merece ser leído y releído, en ocasión de su aniversario 85. A propósito de leerlo, hace algún tiempo me preguntaba en esta columna si nuestros políticos mexicanos realmente lo han leído, e incluso muchos periodistas que citan sus títulos y los parodian como si conocieran las obras. Si no las han leído, es buen momento para ponerse al corriente en su déficit. Por cierto, García Márquez ha incursionado en las redes sociales, vía su cuenta de twitter, @El Gabo, donde suele escribir, parco pero certero. Por ejemplo, el 30 de junio de 2010 escribió, en alusión precisamente al empleo exagerado de la tecnología vía las redes sociales por la mayoría de periodistas: “La tecnología más compleja que manejan los periodistas es el lenguaje, la palabra”. miguel@edicionesmagno.com www.edicionesmagno.com blog:elpanoptico.bligoo.com.mx twitter:@miguelcamposram
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