VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  Justicia coqueta  El título de la presente colaboración tiene que ver con el “Coqueto”, sí, ese multihomicida y multiviolador del estado de México que, tras ser detenido, se les escapó a un par de policías. Sólo que, justicia divina, al brincar desde un piso alto se fracturó una extremidad inferior y la columna vertebral, lo cual podría dejarlo paralítico. La historia es conocida, de cómo su mente de delincuente trató todavía de engañar y convenció a un conductor bien intencionado para que lo llevara a su casa. Afortunadamente al fin fue detenido y nuevamente procesado. Lo criticable del caso es que este sujeto será (o no sé si ya fue) intervenido quirúrgicamente, pero con cargo al erario. Sí, mientras muchos pacientes tienen que pagar por una cirugía, a este tipo lo operarán gratis, porque las leyes mexicanas protegen al delincuente. He escuchado voces que dicen simplemente: “Que lo dejen así hasta que se muera”. No les falta razón. La verdad es que el Estado gasta ingentes cantidades de dinero en la manutención de criminales peligrosos. Lo contradictorio del asunto es que en las cárceles hay muchísima gente detenida y procesada bajo el cargo de presunción de culpabilidad, y cuando no se les prueba nada, tras meses o años de reclusión, la justicia mexicana simplemente les dice “usted disculpe” y los reenvía a la calle. Pero cuando es tan obvio el delito, como en el caso del “Coqueto”, entonces se toman todas las precauciones que la ley establece, derechos humanos de por medio, como si cuando violó y asesinó cobardemente a varias mujeres se hubiera tentado el corazón. La justicia mexicana, y esto es de sobra conocido, no es ni mucho menos de las más eficaces. Pero toca a los legisladores revisar a fondo las leyes y los procedimientos jurídicos. A los ciudadanos nos tocan establecer nuestros puntos de vista, y, repito, a través de los medios de comunicación difundir los sentimientos de las personas, que, de entrada, se sienten doblemente lastimadas cuando se dan cuenta de los altísimos presupuestos que, del dinero público, se destinan al mantenimiento de los mal llamados centros de readaptación, pues de eso poco tienen. Baste recordar que hace poco se dio a conocer una inversión descomunal para la construcción de más centros de reclusión, supuestamente con nuevas medidas para delincuentes de alta peligrosidad. Volviendo al caso del “Coqueto”, de quedar paralítico, purgará una larga condena y obviamente no podrá trabajar dentro del penal en el cual lo confinen, y por tanto será mantenido por el Estado, esto es, por los mexicanos, incluidos los impuestos de los familiares de las víctimas a las cuales asesinó. Ahora que está por iniciarse un nuevo sexenio, o al menos por definirse quién lo presidirá, sería bueno que dentro de las ofertas de campaña se hablara del tema, pero no para decir que habrá mejores cárceles, sino diciéndonos cómo mejorar el podrido sistema de justicia que tenemos en México. A ver qué candidato dice “esta boca es mía”. miguel@edicionesmagno.com www.edicionesmagno.com blog:elpanoptico.bligoo.com.mx twitter:@miguelcamposram
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