VARIELALIA

Miguel Campos Ramos  Josefina Vázquez Mota, "mal y de malas"  Puede ser la presión de la campaña. Puede ser la enorme distancia que Enrique Peña Nieto le saca en las encuestas. Puede ser que Andrés Manuel López Obrador, no obstante estar abajo de ella, en realidad (según datos que tiene el tabasqueño) no está tan alejando. Puede ser la falta de liderazgo del presidente de su partido. O puede ser la tremenda carga de estar relacionada con un gobierno cuyo Presidente le heredó multitud de temas que se le han vuelto un búmerang y la están afectando, pues todo mundo sabe que parece haber dos países: el del Presidente de la República, y el de los demás mexicanos. El caso es que a la candidata albiazul las cosas no parecen estar saliéndole bien. Veamos un somero recuento (en desorden cronológico): En su visita al Tec de Monterrey dijo que ella había estudiado en la Ibero, pero que nadie es perfecto, lo cual provocó la repulsa de la comunidad de esta institución. Alguien rescató su tesina de titulación, en la cual fustigó a la UNAM calificándola de “monstruo”. Fue a Sudamérica y ocurrieron dos cosas: en un aeropuerto un grupo de estudiantes la acusó de apoyar las ideas de Pinochet, y después en Perú, al reunirse con al escritor Mario Vargas Llosa, éste le echó tanto incienso (demostrando un gran desconocimiento de la actual política mexicana) que la chamuscó. Cuando rindió protesta como candidata en el Estadio Azul, los asistentes la abandonaron en pleno discurso. En algunas conversaciones telefónicas filtradas, de los tiempos de precampaña, llamó “patán y rastrero” a Ernesto Cordero. Por si fuera poco, ya en campaña, se filtró otra llamada en la cual acusó al titular de seguridad de espionaje y además llamó “pinche Sota” a la vocera presidencial. Por si todo esto no fuera suficiente, en su visita a Teziutlán cometió dos pifias: una donde dijo “vamos a fortalecer el lavado de dinero”, y dos o más donde demostró su desconocimiento gramatical, según la siguiente frase (y eso que fue secretaria de educación): “voy a defender la familia como una madre defiende a sus hijos” (claro, debió decir “voy a defender a la familia”. Las campañas políticas apenas han comenzado, y aunque son cortas (de hecho quedan 87 días menos los de semana santa), los candidatos están obligados a acelerar el paso, y en este acelere pueden estar sus equivocaciones y tropiezos. Por lo pronto, quienes están asesorando a la candidata panista deberían de cambiar su estrategia, pues no le están ayudando mucho al recomendarle que ataque a sus oponentes en vez de difundir simplemente sus propuestas. Ya incluso le volvió el efecto búmerang, como cuando en la Universidad Anáhuac quiso atacar a López Obrador al decir que no hay mesías que resuelvan los problemas del país, pues se cuenta que los católicos estudiantes se alarmaron por aquello de que “no hay mesías” y ella tuvo que rectificar. Le pasó también al atacar a Peña Nieto al decir que ella no necesita firmar ante notario sus compromisos, pero esto sólo le hizo promoción al candidato del PRI. miguel@dicionesmagno.com www.edicionesmagno.com twitter: @miguelcamposram blog:www.elpanoptico.bligoo.com.mx
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