Sábado 28 Noviembre 2015
El Colectivo Tlacolulokos crea un testimonio de la violenta transformación cultural, ética y política que atraviesan regiones indígenas y mestizas, en relación con la tensión política y social de México Redacción Como una plataforma de visibilidad e inclusión de la producción cultural emergente, el Museo Amparo presenta el proyecto El Sur Nunca Muere, el cual está bajo la dirección del Colectivo Tlacolulokos, mismo que ha recorrido diferentes recintos como el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) en la Ciudad de México dentro del programa curatorial Intemperie sur. Dicho programa también tiene entre sus objetivos provocar nuevos flujos de intercambio entre las escenas locales y periféricas, por lo cual El Sur Nunca Muere es una propuesta pictórica realizada entre 2011 y 2014, la cual cuenta con la curaduría de Cecilia Delgado y Amanda de la Garza, donde se intervienen espacios abiertos y se utilizan sitios específicos, por ejemplo patios, pasillos o terrazas de las instituciones participantes, quienes colaboraron durante 2014, 2015 y también estarán en 2016. La muestra se emplaza en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, y surge de una investigación sobre el tema de la violencia en los lugares turísticos, la transformación de las tradiciones y su interacción con las entidades que se mezclan con el folclor del sur mexicano. Por ello, se pueden apreciar contextos marginales, donde destacan: la representación de la violencia, la delincuencia, la santería, la descomposición social y el libertinaje turístico que sucede en Oaxaca, y muestra la otra cara de las llamadas “ciudades paraíso”. El conjunto de obra está conformado por 1 óleo sobre tela, 2 acrílicos sobre tela, 2 impresiones digitales en papel sobre madera, 1 acrílico sobre madera, 4 videos, 1 mural de gran formato (2.97 por 8.54 metros), titulado Nunca perdones, nunca olvides, nunca mueras y un fragmento del poema Nunca olvides de Hemilse Hernández Matías, el cual acompaña el mural. Además, en el proyecto se articula un diálogo entre ejemplos de la práctica artística, por demás variada del colectivo, y una nueva comisión de una pintura mural para exteriores. El título mismo de la muestra, que funciona como un eslogan del trabajo de Tlacolulokos, traduce un arte formado por un constante choque de imágenes generadas por las transformaciones y ansiedades derivadas del cambio cultural y social que sufre tanto el campo como la geografía del sur mexicano. Lo anterior, se traduce como el trasfondo tanto temático como iconográfico de buena parte de la pintura que el Colectivo Tlacolulokos realiza, y que constituye, con los videos de Triziclo Films, el cuerpo fundamental de la muestra. El Sur Nunca Muere expresa un complejo imaginario cultural, que mira hacia afuera desde su base de producción y acción artísticas, contra un sistema que se funda en una estructura colonial, aún presente. Por último, la exposición permanecerá abierta al público hasta el 25 de enero de 2016 en el Patio Prehispánico del Museo Amparo. Infiltrados (2013) Muestra a un grupo de colectivos artísticos frente al Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, en pleno choque durante el conflicto civil de 2006, quemando los estandartes que los identifican. Al fondo de la escena se lee un rótulo: “Arte sin revolución” La obra se plantea en una posición crítica y ambigua frente a la politización del arte de la región oaxaqueña en los últimos años, y la colusión entre radicalización y cooptación política. En el centro de la muestra se encuentra el mural Nunca perdones, nunca olvides, nunca mueras (2014) que fue especialmente comisionado por el proyecto Intemperie sur. Se usa la técnica de intervención pictórica callejera con papel y pegamento que Tlacolulokos ha venido empleando en los últimos años, la obra es una actualización y reinterpretación de un icono central de la tradición del arte en México, la efigie de la tehuana. En el mural se puede observar a una tehuana que llora y exhibe sus tatuajes tribales, sosteniendo un cráneo con un casco de conquistador español. Es evidente que el mural remite a una superposición de momentos históricos, que van de la conquista española a la apropiación de iconos indígenas por la cultura moderna mexicana, a la forma en que el vocabulario de la cultura visual de la periferia de nuestros días se nutre del tatuaje y la pinta de la subcultura. El mural es una meditación acerca de la polivalencia de una imagen y la negativa de la cultura de una región a dejarse congelar en el tiempo y a permitir ser suplantada por su propia iconografía. Línea de frente (2013) Resume el choque entre tradición, contexto histórico y transformación cultural que define el campo de trabajo del Colectivo. Muestra a un grupo de mujeres que portan la vestimenta local de Tlacolula quienes bailan en una línea que recuerda las procesiones que se realizan para la celebración de las calendas, sólo que las canastas con flores que portan en sus cabezas forman el insulto en inglés “Fuck you” y embisten una barricada. En ese contexto, no falta la reflexión, irónica y autocrítica, sobre la utopía de un arte político y activista. Tehuana 13 (2013) Aparece una mujer en primer plano con el traje típico de la zona del Istmo que muestra sus tatuajes de origen estadounidense que la identifican como chola. En el brazo se pueden leer dos frases: “El sur nunca muere” y “Me ves y sufres”, que en conjunto aluden al sentido trágico de la migración como experiencia física y como cambio cultural. Colectivo Tlacolulokos (Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, 2009) Los Tlacolulokos son un grupo de formación autodidacta integrado por Darío Canul (1984) y Cosijoesa Cernas (1992), quienes después de ser parte del programa de estudio de las Clínicas de Especialización en Arte Contemporáneo (Ceaco) de La Curtiduría en Oaxaca, se conformaron como un colectivo que explora diferentes soportes y técnicas que van desde el graffiti, la pintura de caballete, la gráfica y el objeto, hasta el video y el sonido. Asimismo el colectivo mantiene un constante flujo de colaboradores que participan en sus proyectos. Para la realización del mural Nunca Perdones, Nunca Olvides, Nunca Mueras (2014) se contó con la participación de Eleazar Machucho (1993), quien luego abandonó el colectivo.